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	<title>Defensora de la igualdad - elPeridodico.com</title>
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	<description>La defensora de la igualdad de El Periódico de Cataluña</description>
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		<title>Cualquiera no, Obama</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 11:40:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Obama y mujeres]]></category>

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		<description><![CDATA[Si hay un país donde el lobi femenino hace oír su voz, ese es Estados Unidos. Si hay un presidente que ha hecho avanzar los derechos de las mujeres, ese es Barack Obama. El voto de ellas se ha inclinado históricamente hacia el Partido Demócrata por sus políticas sociales y por la presión femenina interna, pero la campaña para las presidenciales del martes fotografía un terreno movido bajo los pies de los dos candidatos, hombres como manda también la tradición. Obama ha intentando desacreditar a...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1301" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/11/GetThumbsByFileName.jpg" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1301" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/11/GetThumbsByFileName-300x200.jpg" alt="Caroline Kennedy apoya a Obama." width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Caroline Kennedy apoya a Obama.</p></div>
<p>Si hay un país donde el lobi femenino hace oír su voz, ese es Estados Unidos. Si hay un presidente que ha hecho avanzar los derechos de las mujeres, ese es Barack Obama. El voto de ellas se ha inclinado históricamente hacia el Partido Demócrata por sus políticas sociales y por la presión femenina interna, pero la campaña para las presidenciales del martes fotografía un terreno movido bajo los pies de los dos candidatos, hombres como manda también la tradición.</p>
<p>Obama ha intentando desacreditar a su rival, el republicano Mitt Romney, con una chanza electoral, la Romnesia. Con sus palabras: «Si dices que vas a proteger el derecho de las mujeres a elegir, pero luego en un debate aseguras que te encantaría firmar una ley que prohíba el aborto&#8230; podrías tener Rommesia». Pero, para él, no es broma. La primera ley firmada por el primer presidente negro de la historia de EEUU fue la de equiparación salarial Lilly Ledbetter. Su reforma faro, la sanitaria, tiene en las mujeres a sus principales beneficiarias porque les garantiza pruebas tan imprescindibles para ellas como las mamografías. El listado es amplio. Pero, esta vez, las norteamericanas han querido juzgar toda su legislatura.</p>
<p>Lás féminas representan el 53% del electorado, como en Francia; habrá 10 millones más de electoras que electores y ellas acostumbrar a votar más. A las jóvenes, más alejadas del activismo femenino, Lena Dunha, creadora de la exitosa serie Girls, les bromeó: «Vuestra primera vez no puede ser con cualquiera». Y en ese afán de elegir adecuadamente, las electoras tardan más en escoger. Son, por tanto, un ejército de indecisas que, esta vez de manera especial, merecen atención personalizada. Por tener los focos encima se ha podido descubrir que ellas también confirman que, desde los años ochenta, la cuestión económica da el triunfo a uno u otro contendiente. Con el cinturón apretado, Obama no ha podido exhibir los logros sociales para atraer ese voto que se le volatilizó cuando en el primer debate no mencionó la palabra mujer. Su rival, que se retrató con su «montón de mujeres» cuando en el segundo cara a cara intentó nadar en aguas de los derechos femeninos, ha enfocado la campaña en la línea esperada por las mujeres aunque no dándoles lo que esperaban. Es decir, las norteamericanas, que ya en las películas en blanco y negro se marchaban de casa para ir a trabajar a la gran ciudad, piensan con el bolsillo igual que los hombres. No con la misma perspectiva, dado que sus dudas y problemas provienen, precisamente, del lugar desigual que aún ocupan en la actividad laboral y económica. Ellas quieren saber cómo va el crédito, las pensiones y cuál es la perspectiva para sus hijas. Y, en el centro de la disputa, esas mujeres blancas, trabajadoras y sin estudios superiores que no hacen ascos a la papeleta republicana. Tal vez la crisis ha diluido la separación entre los problemas de los hombres y los problemas de las mujeres. Una oportunidad para mutualizarlos. Ellas, precios de la vivienda. Ellos, gratuidad de los anticonceptivos.</p>
<p>Sin ser contradictorio, el escenario de la disputada elección puede oficializar la atención al electorado femenino, al que se ha prestado menos atención que a los colectivos, en definitiva, minoritarios. Que las mujeres no dejen de ser en la próxima contienda un recurso cuando las cosas van mal dadas. Que «las desertoras electorales de Obama» no sean objeto de esa técnica innovadora de la microsegmentación solo para recuperarlas ahora. Que Maggie Hassan no sea la única mujer candidata a gobernadora. Mientras no haya suficientes políticas para forjar un arquetipo, por lo menos que las electoras puedan decidir qué campaña y qué temas les interesan. Ni la segunda vez ni ninguna vez se puede elegir a cualquiera. H</p>
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		<title>¡Queremos que sea niña!</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Sep 2012 10:25:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad y cuotas]]></category>

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		<description><![CDATA[Qué sea niña! En Estados Unidos la legislación permisiva con la elección del sexo del bebé se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Al revés de lo que su sucede en la India y China, donde la planificación de la estructura familiar, por diversos motivos convergentes, se traduce en millones de niñas no nacidas o sacrificadas al llegar al mundo, las parejas occidentales generan una demanda de niñas. Aunque parezca que la preferencia por los varones tiene un origen económico, lo cierto es...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1287" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/%c2%a1queremos-que-sea-nina/attachment/bhutan/" rel="attachment wp-att-1287" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1287" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/wp-content/blogs.dir/11/files//2012/09/BHUTAN-300x199.jpg" alt="Dos niñas de Bhutan" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Dos niñas de Bhutan.</p></div>
<p>Qué sea niña! En Estados Unidos la legislación permisiva con la elección del sexo del bebé se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Al revés de lo que su sucede en la India y China, donde la planificación de la estructura familiar, por diversos motivos convergentes, se traduce en millones de niñas no nacidas o sacrificadas al llegar al mundo, las parejas occidentales generan una demanda de niñas. Aunque parezca que la preferencia por los varones tiene un origen económico, lo cierto es que el machismo resulta la parte pesada siendo el dinero el elemento que flota por encima.</p>
<p>El supuesto gasto ocasionado por las niñas no cuadra ya que no está sujeto más que a su partida en desventaja y su mantenimiento en esa posición. La solución al déficit se llama igualdad de oportunidades que nada tienen que ver con nacer niña o niño. Los cuadros de cifras segregados por sexos, de la esperanza de vida, años de escolarización, propiedades, sanidad, son el indicador fehaciente del desequilibrio, en el país que sea y bajo la religión que sea. Superar la fase en la que el nacimiento de una fémina pasa de ser un peso a ser un una circunstancia sin prejuicio alguno requiere de un trabajo y un esfuerzo, no ya personal sino necesariamente colectivo.</p>
<p>Pero tal vez en las mentes de esos padres y madres occidentales que apuestan por una descendencia femenina esté la clave. Eso si realmente su opción tiene que ver con la revalorización del ser mujer, en justicia, con darle simplemente su valor. No solo eso, en estos días en que los ábacos se quedan pequeños para hacer ciertas cuentas, puede que el incremento de la población femenina lleve a superar la llamada masa crítica y haga insostenible un mundo desigual y dominado a placer por una minoría, los varones. Siendo este un recurso antiguo, movilizar a la infantería netamente superior y presuntamente segura de esa superioridad. Porque, hasta la fecha, los intentos de diálogo de la mitad de la población, la femenina, han ganado pocas batallas.</p>
<p>Las mujeres han sido fáciles de conformar. Tanto es así que siendo, insisto, la mitad aproximadamente de la población se han dejado arrastrar por el mensaje vociferado en los últimos años que repetía sin cesar cómo habían avanzado y la cantidad ingente de ellas que había ya en lugares destacados. Una quimera. Tan quimera, casi, como pensar que lograr la igualdad de oportunidades es de hoy para mañana. Y es que ya es habitual ver cómo por cada velo que cae otro se levanta hasta las cejas. Se contempla con dolor, del que solo las mujeres pueden sentir, cómo nacen nuevas democracias al mundo enfermas ya en su fase embrionaria porque de ellas excluyen a las mujeres. Descubrí una versión de una frase bandera: no se trata de romper el techo de cristal sino de construir un edificio nuevo.</p>
<p>UNA VEZ TRAS otra, los esfuerzos para romper ese techo parecen inútiles. Así se ha visto en el rechazo a la decisión de la comisaria Vivianne Reding para que las grandes empresas de la Unión Europea tengan al menos un 40% de féminas en sus consejos de administración en el 2020. De acuerdo. Entonces eliminemos todas las cuotas. Aquellas en las que las niñas y las mujeres representan la mayoría, más del 40%, de las personas pobres, analfabetas y abusadas del planeta. La cuotas por las que las féminas ganan menos dinero que los varones a igual trabajo. Y no hay espacio para dar todas las demás. Porque, hay pocas dudas, las mujeres están ahí porque son mujeres, osea, por cuota. Esa si es una mayoría silenciosa.</p>
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		<title>Otro A,B, C es posible</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Sep 2012 11:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Coeducación igualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[La vuelta al cole, el principio de temporada para los estudiantes que este curso se presenta polémico. Pero los debates en torno a la educación –es cierto que no los únicos– siempre dan vueltas sobre las mismas cuestiones: alumnos por aula, cifra de profesores, horarios, subvenciones, lenguas. Un esquema. Y cuando se ha abierto la veda sobre contenidos, ya sabemos el contenido que tenían. Los libros de texto, para los escolares, son como la Biblia. No sé si han podido comprobar el apego escolar a...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1277" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/otro-ab-c-es-posible/attachment/fotocole/" rel="attachment wp-att-1277" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1277" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/wp-content/blogs.dir/11/files/2012/09/FOTOCOLE-300x200.jpg" alt="Clase del CEIP La Llacuna." width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Clase del CEIP La Llacuna.</p></div>
<p>La vuelta al cole, el principio de temporada para los estudiantes que este curso se presenta polémico. Pero los debates en torno a la educación –es cierto que no los únicos– siempre dan vueltas sobre las mismas cuestiones: alumnos por aula, cifra de profesores, horarios, subvenciones, lenguas. Un esquema. Y cuando se ha abierto la veda sobre contenidos, ya sabemos el contenido que tenían. Los libros de texto, para los escolares, son como la Biblia. No sé si han podido comprobar el apego escolar a las páginas de sus manuales y las opiniones de las personas que las difunden en clase. Está feo, dicen, llevar la contraria al profesorado, pero si alguna vez cuestionas una de sus apreciaciones sales trasquilada.</p>
<p>Y ESA palabra divina refleja poco la realidad. Historia, liberatura, química, álgebra o un iniciatico cuento infantil (¿su filosofía es realmente infantil?) están construidos en los libros de texto de nuestros hijos sobre un paisaje masculino en el que las mujeres no existen. Mírenlos y verán el qué. ¿Es que no es importante l o que no solo leen sino que aprenden a pies juntillas como algo correcto, asumido y natural, casi un dogma del que no se puede discrepar? Exisitó el principio de educación llamada coeducación que se empezó a abrir paso en las escuelas desde preescolar. Párvulo. Dos denificiones de la RAE: «Dicho de un niño» e «inocente que sabe poco o es fácil de engañar». En este apartado considerado como el compendio de hechos objetivos se destila un modelo de sociedad desigual como el acertado y se incita a los menores a reproducirlo. El error conceptual del modelo se forma del ocultamiento del trabajo hecho por las mujeres y de su nula presencia en los acontecimientos clave, así como en el papel que la socoiedad, sin igualdad de oportunidades, les reserva.</p>
<p>No todo el profesorado comulga con ruedas de molino. El libro Musicàlies 2 (Editorial Bromera / Algar) en el que las féminas quedan integradas sin forzar la paridad, pero haciéndolas visibles. La música Laura Capsir ha desarrollado un trabajo de «jueza pedagófica», como lo define ella, para identificar «qué mujeres o trabajos de mujeres eran decuados para los contenidos de música de la ESO». El libro, aprobado por el Ministerio de Educación, está publicado ya para su uso en la Comunidad Valenciana, donde son obligatatorias tres horas de música en segundo de ESO y dos, en tercero. El ejemplar, (RAE: propotipo / que da buen ejemplo) es una avanzadilla de lo que deberían ser los libros de texto de una sociedad igualitaria. En Musicalies 2 una niña ilustra la explicación de «emisor y receptor». Justo una metáfora de lo que aquí se expone. En los supuestos manuales casi ciéntíficos, por el rigor que se les atribuye, las niñas solo disponen del papel receptor. No solo sabemos que no es así, sino que deberíamos intervenir para que no lo sea.</p>
<p>Se exclamarán algunas personas qué valiente tontería esta. Calculemos cuanto dinero se han gastado las familias porque resulta imposible, como sí pasa en Alemania, que los libros resistan más de un curso. Puesto que modificamos el contenido tantas veces como le va bien a alguien sin duda –supongo que la más importante fue con el paso de la dictadura a la democracia– sería hora de tratar a esos párvulos y menores de la ESO tal como se merecen, es decir, con respeto o como objeto de engaño. Como me cuenta Capsir, en su elección de músicas y trobadoras encontró a algunas que sí tuvieron repercusión en sus épocas y, luego quedaron silenciadas. Y eso es lo que, tras casi 40 años de democracia, deberíamos impedir en nuestros libros de texto. Es el A, B, C.</p>
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		<title>La piel en la que habitamos</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jul 2012 10:34:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1261" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/la-piel-en-la-que-habitamos/attachment/bardem-2/" rel="attachment wp-att-1261" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1261" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/07/BARDEM1-300x179.jpg" alt="Manifestación proabortista en Valencia." width="300" height="179" /></a><p class="wp-caption-text">Manifestación proabortista en Valencia.</p></div>
<p>Es verano y los cuerpos, allá donde se puede, están más a la vista. Puede ser este el momento apropiado para pensar sobre la toma de conciencia de ser mujer a través del físico. Puesto que la realidad es revolucionaria, a las mujeres se las intenta apartar de la que tiene que ver con su físico para, de esta forma, impedirles su control. Incluso la supuesta relajación física en el ámbito social, como puede ser los obligados dos besos a las mujeres a modo de saludo, son una pantalla que esconde la práctica del tabú sobre la figura femenina. Sobre el mito de su inaccesibilidad y, en consecuencia, de su conversión en trofeo. La ausencia de normalidad. En esa normalidad, entraría en juego el contacto entre unos y otras, unas y otras, unos y otros. Puesto que la historia ha demostrado que el contacto provoca los cambios, a las mujeres se las ha privado en primera instancia del contacto con ellas mismas.</p>
<p>NUNCA SE HABÍA expuesta tanto el físico de las mujeres, aunque esta aparente liberación no sea sino una forma moderna de control. Con el calor, se propagan los mensajes sobre el peso ideal y las formas correctas para ser aceptable en sociedad. Entre esas cuatro paredes de piel se reviven los peores demonios de la antigüedad, Nada nuevo. El físico de las mujeres sigue siendo un recurso, obviamente destinado al placer básicamente de ellos y a engendrar hijos. El día a día nos arroja la resistencia al conocimiento personal de esos cuerpos porque de ese paso deriva la conciencia. De ahí que las mujeres asistan al debate sobre la interrupción del embarazo como si no se estuviera discutiendo de algo tan importante como es el control de su propio cuerpo. Se les esconde a las mujeres su propia historia, los datos en los que son protagonistas. Y se las intenta empujar hacia unas trincheras ideológicas en las que, como de costumbre, no tienen arte ni parte. Dice la médico y matemática Consuelo Barea: «La mujer protagonista de su historia y dueña de su cuerpo es la que lleva a la utilización sensata de un instrumento límite de salud como es el aborto». Responsabilidad. Ese es el término del que las féminas no quieren ser despojadas. De ahí la importancia del conocimiento de su físico, que derivará en la responsabilización de este. De trasfondo, objetivos políticos. Una historia, la de Finlandia. En este país nórdico–ahora hay que mirar siempre al norte, ¿verdad?– la tasa de interrupciones del embarazo ha descendido gradualmente en los últimos 25 años. ¿Casualidad? Más bien el hecho de que los países labran su historia. Las finlandesas se convirtieron en las primeras mujeres de Europa con derecho a voto (1906) y las primeras en el mundo en ser elegibles para un Parlamento. Su poder de decisión ha dejado marca en las leyes, también sobre el aborto. Ha dado libertad a las mujeres y, en consecuencia, ellas han decidido lo mejor.</p>
<p>La conclusión lleva el nombre del manifiesto presentado recientemente en Barcelona: Decidir nos hace libres, la versión catalana de la plataforma activa en Madrid contraria al cambio legislativo sobre la interrupción del embarazo. En este tema, como en todos, la educación es fundamental.</p>
<p>No hay improvisación. Es una larga tarea en la que los intereses de ellas, y así es, responden a los intereses generales. Es decir, a mayor responsabilidad de las mujeres sobre su cuerpo, a mayor conocimiento de este, mayor será la salud, reproductiva o no, de las féminas. Su control externo no obedece a sus deseos. La libertad, tal y como la conocemos, no puede darse sin la responsabilidad. Si a las mujeres se les niega esta última, ¿cómo podrían entonces ser libres? Pero hay intereses que pretenden mantener el statu quo de desigualdad, que se agarran a bocanadas de libertad con hechos cotidanos. Pero las mujeres no quieren consumirse como la piel de Raphaël de Valentin.</p>
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		<title>Is Catalonia different?</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jul 2012 12:18:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres y cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se trata de un «sector estratégico», como define al cultural el informe del 2011 del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA), habrá que estar al quite. Tal vez por eso sorprende que ese escáner de la situación de ese conocimiento en Catalunya no haya detectado la flagrante situación de desigualdad entre los hombres y las mujeres de las artes, a pesar de ser un hecho que no se puede disfrazar. Para negar la mayor, es decir, que las mujeres de...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1247" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/is-catalonia-different/attachment/coixet/" rel="attachment wp-att-1247" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1247" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/07/COIXET-300x200.jpg" alt="Isabel Coixet." width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Isabel Coixet.</p></div>
<p>Cuando se trata de un «sector estratégico», como define al cultural el informe del 2011 del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA), habrá que estar al quite. Tal vez por eso sorprende que ese escáner de la situación de ese conocimiento en Catalunya no haya detectado la flagrante situación de desigualdad entre los hombres y las mujeres de las artes, a pesar de ser un hecho que no se puede disfrazar. Para negar la mayor, es decir, que las mujeres de este «sector estratégico» no figuran porque renuncian a ello, habría que documentarlo con cifras. Pero no las hay. Y ese es el interés prioritario que el Grupo de Cultura de Feministas de Catalunya le puso por escrito al conseller de Cultura, Ferran Mascarell, esta semana.</p>
<p>Entre la pila de informes solicitados por las administraciones, en Catalunya no hay ninguno que nos pueda decir que Catalonia is different. Al contrario, un ojeador novato detectaría al instante que el reparto de este saber está tan descompensado como en el conjunto de España. Por eso, centenares de mujeres vinculadas a las cultura –poetas, escritoras, directoras de cine, actrices, cantantes líricas– le han dicho al conseller que existen y que el relato del mundo cultural que se imprime oficialmente como legado para nuestros hijos es una estafa. En su informe, el CoNCA señala la necesidad de «replantear el modelo de gestión». Aunque el organismo no lo tuviera en mente, esa recapitulación pasa por una gestión y expresión igualitaria de la cultura. Ya puestos podríamos preguntarnos porqué a la cultura le cuesta tanto ocupar el espacio central de la política y no me refiero a su politización, que es otra cosa. En su contenido, la cultura define a un país, en su articulación, la manera y el objetivo, la gestión pública. Tras los grandilocuentes espejismos, a los que también ha sucumbido este sector, Catalunya debería apostar por el cambio estructural para ser ejemplo. Afrontar un desafío intelectual que responda a una idea. Un esfuerzo exigido por este mundo que sabemos nuevo por una cosa: repetir las diferencias del pasado no computará solo como una reiteración de errores.</p>
<p>Para Catalunya, sería una forma de marcar la diferencia. Un país pequeño arriesga con su capital humano. ¿Para qué son los cargos públicos si no para mejorar los modelos? En estos días en los que los términos independencia y pacto fiscal están en boca de muchas personas públicas, ¿nadie quiere explicarnos cómo van a ocupar el dinero que se reclama? ¿Pueden los defensores de un Estado propio garantizar que ese dinero no servirá para reproducir las desigualdades entre hombres y mujeres? Y, ahora mismo, ¿cómo podemos exportar una cultura a la que llamamos catalana si esta solo traslada un balance parcial? Escribir, bailar, cantar o filmar pueden constituir el motor de una sociedad paralizada y aterrorizada, máxime ahora cuando el humanismo regresa a nuestras vidas.</p>
<p>LA CARTA A Mascarell es, pues, la constatación de un hecho que perjudica a todo el mundo. La cultura, entienden estas mujeres, no debe ser un recuento de subvenciones o de recortes, premios o castigos sino la expresión de un proyecto de toda la sociedad. No debe ser más el último eslabón de las administraciones, que han expresado su displicencia a través precisamente de la gestión. En Madrid, la última ministra socialista del ramo, Ángeles González Sinde, se plegó a la petición de varios grupos de mujeres y elaboró un informe que asumía el incumplimiento de la ley de igualdad en el sector. Las mujeres catalanas no se conforman con menos. A personas firmantes de la carta los pocos datos conocidos de Catalunya, les dan vergüenza. Si la cultura no es vanguardia, ¿qué es?</p>
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		<title>Pasa la pelota, chupón</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jul 2012 18:04:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[mujer y deporte]]></category>

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		<description><![CDATA[La historia se está escribiendo de la siguiente manera: las chicas de la Roja no son esos miles de mujeres que alientan a la selección española, sino las llamadas wags (woman and girfrineds in soccer), es decir, las parejas de los jugadores, a las que se hace brillar por su físico, no por sus hazañas físicas. Estas, ya desde los clásicos, estas reservadas a los varones. Sucede en el deporte lo mismo que en otras actividades de la vida. La dificultad para las féminas es...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1237" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/pasa-la-pelota-chupon/attachment/reina/" rel="attachment wp-att-1237" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1237" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/07/reina-300x192.jpg" alt="El Espanyol gana la Copa de la Reina" width="300" height="192" /></a><p class="wp-caption-text">El Espanyol gana la Copa de la Reina</p></div>
<p>La historia se está escribiendo de la siguiente manera: las chicas de la Roja no son esos miles de mujeres que alientan a la selección española, sino las llamadas wags (woman and girfrineds in soccer), es decir, las parejas de los jugadores, a las que se hace brillar por su físico, no por sus hazañas físicas. Estas, ya desde los clásicos, estas reservadas a los varones. Sucede en el deporte lo mismo que en otras actividades de la vida. La dificultad para las féminas es grande y a las que logran saltar ese obstáculo, a fuerza de sudores, tampoco se les da importancia. Tal vez no saben ustedes que el pasado junio el Espanyol de fútbol femenino se ha convertido en el club que ha ganado más veces la Copa de la Reina. Su majestad, por cierto, no asistió a la final ni entregó el galardón.</p>
<p>ESA FALTA de apoyo ayuda a consolidar esa idea de vacuidad con la que se identifica al deporte femenino. Solo en la antigua Esparta las mujeres recibían una sólida formación física. El objetivo: formar los mejores cuerpos de las madres de los futuros soldados. Su presencia en los Juegos Olímpicos era nula. Los deportes ya entonces eran un transmisor de valores, un reproductor de estereotipos. La excusa pegada al deporte remite a la cuestión biológica, la madre de todas las teorías cuando se trata de justificar la falta de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En realidad, esa menor capacidad sirve de escudo para apartar a las féminas del circuito de la competencia y, por lo tanto, del modelo de triunfo personal, profesional y social. El mensaje de debilidad física esconde el de debilidad ante las circunstancias de la vida, de incapacidad de superación o incluso de falta de objetivos.<br />
A las mujeres se las quiere ver de otra forma. Ellas, nos intentan decir aún ahora, solo hacen deporte para adelgazar y estar guapas. Y ese tipo de ejercicio sí que se publicita. En cambio, las herederas que aquellas primeras jugadoras de fútbol en Catalunya, en 1914, no disponen ni de un modesto eco social. Fu precisamente en esas fechas, en la primera guerra mundial cuando las británicas empezaron a dar patadas a una pelota en los descansos laborales en las fábricas de armamento. Y hay que saltar hasta 1991, cuando la FIFA presidida por Joao Havelange, aprobó la primera copa del mundo femenina.<br />
Una larga lucha por el reconocimiento. En los próximos Juegos Olímpicos de Londres aún –a estas alturas parece increible, pero así es– tenemos ejemplos. Ante la amenaza de veto, Arabia Saudí, que junto a Catar y Brunei nunca han enviado mujeres a la cita mundial– parece que aceptará incluir féminas en su equipo olímpico. Hasta los juegos de Atlanta, en 1996, no hubo fútbol femenino. Queda claro que los esgrimidos argumentos comerciales para no fomentar el fútbol practicado con mujeres son una parte del problema menor.</p>
<p>EL DEPORTE es un arma decisiva para superar los estereotipos. Seguir a la Roja, saber de fueras de juego, o de quién es un chupón en el equipo al que sigues nada tiene que ver con el género. El fútbol se puede utilizar para estimular el debate intercultural, intergeneracional, para crear mujeres fuertes, con confianza, con conciencia social. Y, en una versión de Esparta, para mantener a las féminas con buena salud que, en consecuencia, significa con la capacidad de independencia. Lo mínimo que puede reclamar una persona espoder desarrollar sus expectativas personas y su potencial individual. Ponerse delante de la tele y gritar ¡¡gol!! sin que ello sea solamente una cuestión de sentimientos. Ya me entienden.</p>
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		<title>El sexo del dinero</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 16:08:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1223" class="wp-caption alignleft" style="width: 246px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/el-sexo-del-dinero/attachment/lagarde/" rel="attachment wp-att-1223" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1223" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/06/Lagarde-236x300.jpg" alt="Christine Lagarde" width="236" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Christine Lagarde</p></div>
<p>Si escribo mujeres de negro, ustedes las asociaran a las aún existentes plañideras o a esas féminas del Golfo enfundadas en una personalidad ajena. No se les ocurrirá vincularlas a Christine Lagarde, la persona de mayor rango económico mundial, y a su equipo. Es cierto que Lagarde raras veces viste de negro. Así que la prestancia otorgada a los llamados hombres de negro no procede del color del traje sino del mismo traje, es decir, de su sexo. Los factores socioculturales encierran a las mujeres en tareas consideradas menores y ponen ante ellas mayores obstáculos que a los varones para tener acceso al dinero, en cualquiera de sus formas, sea en salario, en propiedades o en crédito. Las dejan también en las antesalas de los despachos donde se decide el destino y el reparto de los dineros. Tal vez por eso nadie está atento a la imprescindible generación de ingresos por parte de las féminas para transformar la sociedad.</p>
<p>La cadenita que mantenía unida a la mujer al proceso económico, incluidos los arbitrajes, se rompe. La gestión del presupuesto familiar y de la comunidad, el hecho mismo de ser la fuente económica del núcleo familiar pierde la batalla frente a una educación generalizada, transmitida por los medios de comunicación ahora y por la literatura u otras formas de expresión ya antes, que cubren a las féminas con el pesado atavío de irresponsable, malgastadora, irreflexiva y de poco fiar. A fuerza de expandir esta visión, ellas crecen con pocas expectativas sobre sí mismas. Esa falta de confianza limita su arrojo y ambición así como la necesidad de ir más lejos. Y así llega el momento en el que su vestido o su falda no inspiran la credibilidad del traje ante el banco al que se acude para financiar un proyecto o la empresa a la que aspira a dirigir. El perfil del emprendedor publicado esta semana es el de un hombre, de 39 años, con estudios superiores. Las emprendedoras son solo el 5,4%.</p>
<p>Los créditos son fundamentales para las féminas puesto que disponen de menos recursos propios. Pero piensan que no merecen oportunidades. Luego, los demás también. Ganar dinero, pedirlo, devolverlo es un coto reservado a la caza masculina, garantizada por la sociedad no por la pericia individual. Una endogamia que forma parte también de los errores que nos han puesto a los pies de los caballos. Que las mujeres dejen de ganar dinero por el hecho de ser mujeres no es solo su problema. Es, además, grave puesto que queda expuesta y sin resolver una de las contradicciones del modelo –que concedemos como tal –y que perjudican a todo el mundo.</p>
<p>EN LOS REINOS del capitalismo y de la iniciativa, a las mujeres se les atan las manos. De forma tímida, en la pujante Asia y África se ensayan microcréditos y bancos rurales para mujeres. Es el reconocimiento de su condición de puntal de la economía, aunque aún no cuentan con ellas cuando aumenta el alcance de las decisiones. El dinero y la libertad van de la mano. Y Europa no da ahí el ejemplo que debiera.</p>
<p>La cuestión es que no podemos contraponer a los hombres de negro las mujeres de rojo, ya que resulta imposible asociarlas a ese mundo de rigor y calificación. Además, cuando una se asoma a ese atalaya, no se parapeta con el color asociado al rigor y a la seriedad. Por algo será. Una muestra más de que los conceptos son móviles y de que, a veces, la movilidad es acuciante. Está por demostrar que en la lista de personas insolventes haya una mayoría de féminas. Si el dinero no se mueve sin el bastón de la confianza, ¿por qué no aceptamos de una vez que los factores de discriminación han despojada de esta a las mujeres? El dinero, de momento, solo tiene un sexo. H</p>
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		<title>Perras de guardia</title>
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		<pubDate>Tue, 29 May 2012 19:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[sexismo cotidiano]]></category>

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		<description><![CDATA[Watchdog. Este término inglés define también a «un grupo de personas que actúan como protectoras o guardianes contra la ineficacia o las prácticas ilegales». A pesar de que esta acepción no fue la inspiradora del nombre C hiennes de garde, este grupo francés nacido en 1999 cumple el cometido descrito en inglés. Una amiga me recordaba la acción puntual de la organización surgida para luchar contra los insultos sexistas públicos. Entre los firmantes de su nacimiento figuraba Alain Touraine , el destacado sociólogo y padre...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Watchdog. Este término inglés define también a «un grupo de personas que actúan como protectoras o guardianes contra la ineficacia o las prácticas ilegales». A pesar de que esta acepción no fue la inspiradora del nombre C hiennes de garde, este grupo francés nacido en 1999 cumple el cometido descrito en inglés. Una amiga me recordaba la acción puntual de la organización surgida para luchar contra los insultos sexistas públicos. Entre los firmantes de su nacimiento figuraba Alain Touraine , el destacado sociólogo y padre de la actual ministra francesa Marisol Touraine.<br />
La observancia más allá de las acciones políticas, incluidas las leyes, de la ideología y la reacción conjunta de la sociedad es fundamental para parar esos golpes, que también duelen y que dejan tanta huella que terminan por crear un ambiente de relajo en torno a las palabras y los gestos hacia las mujeres. Esta misma semana, el Instituto de la Mujer, algunas de cuyas filiales autonómicas peligran, ha pedido la retirada de un anunció por fomentar comportamientos machistas. No es baladí. La divisa de la web de Chiennes de garde es: El feminismo no ha matado a nadie, el machismo mata cada día . La necesidad de la existencia de grupos de guardianes y guardianas se justifica en sus propios hallazgos. Este año el premio anual al Macho ha caído como una losa sobre el empresario de nuevas tecnologías Maxime Valette por su frase: «La única forma de que se calle, es violarla». </p>
<p>PORQUE EL PAÍS vecino está mucho menos avanzado en materia de igualdad de lo que le correspondería por su desarrollo económico y social, las mujeres organizadas, algunas de ellas en las filas del triunfante PS francés, empiezan a reclamar. No siempre los aliados están en casa, al contrario que los enemigos. De hecho, las perras irrumpieron en Francia para defender a una mujer del insulto de Lucha Obrera. Así, en su carta a François Hollande, las feministas reclaman, entre otras cosas, una ley para defender a las mujeres de las embestidas igual que la existente contra los alegatos racistas. Es un ejemplo. Si como denuncia el Observatorio de la Paridad francés, «las mujeres son primero madres, luego trabajadoras y finalmente ciudadanas», hay mucha tela que cortar y desgarrar.<br />
A la espera de que el presidente cumpla con su desiderátum igualitario e impulse una ley marco contra la violencia machista, la aplicación de las leyes sobre la igualdad profesional y salarial, así como una sensibilización contra el sexismo en la escuela y los medios de comunicación, sigue el monitoreo independiente. Hace falta más vigilancia sin corsés. La muestra en este diario: a la denuncia de una valla publicitaria de un prostíbulo en Barcelona, le siguió la inmediata retirada. </p>
<p>ES CIERTO QUE la creación en Francia del Ministerio de los Derechos de las Mujeres, a cuyo frente está Najat Vallaud-Belfacem, transmite una señal política fuerte, pero vista la experiencia española el avance de la igualdad deberían fiarlo las francesas también a acciones y personas más allá de la frontera de la política. La labor contra el sexismo cotidiano casi debe convertirse en una militancia ejercida en todos los niveles y ámbitos de la vida. Y, en la pública, tal vez sea la más importante, dada la proyección en el conjunto de las personas, y también la más difícil porque los golpes verbales y gráficos que más dolor provocan son los procedentes de individuos y colectivos también con mayor peso y poder. ¡Grrr! </p>
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		<title>La etiqueta de mamá</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 15:25:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad]]></category>

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		<description><![CDATA[No sé si Hillary Clinton le dio el pecho a su hija, Chelsea. Sí que sé que la considerada por la revista Forbes como la madre más poderosa del mundo ha hecho y hace mucho para el empoderamiento de las mujeres, de forma especial en los países en desarrollo, donde las mamas pueden formar una decisiva masa crítica para cambiar las cosas. La publicación de la lista de Forbes compitió con la portada de la edición norteamericana de la revista Time, en la que un...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1207" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/la-etiqueta-de-mama/attachment/nussbaum/" rel="attachment wp-att-1207" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1207" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/05/Nussbaum-300x200.jpg" alt="Martha Nussbaum." width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Martha Nussbaum.</p></div>
<p>No sé si Hillary Clinton le dio el pecho a su hija, Chelsea. Sí que sé que la considerada por la revista Forbes como la madre más poderosa del mundo ha hecho y hace mucho para el empoderamiento de las mujeres, de forma especial en los países en desarrollo, donde las mamas pueden formar una decisiva masa crítica para cambiar las cosas. La publicación de la lista de Forbes compitió con la portada de la edición norteamericana de la revista Time, en la que un crío de cuatro años encaramado a un pequeño taburete mama del pecho de su madre. La imagen ilustra el tema y el debate sobre la «crianza de apego», en la que las madres crean un círculo físico y psicológico tendente a la exclusividad con sus retoños.</p>
<p>NO SE PUEDE, de entrada, repetir ese falso enfrentamiento entre feminismo y maternidad. La realidad se encargado de demostrar que el avance de los derechos de las mujeres ha fomentado una natalidad responsable, que iría en aumento si precisamente hubiera igualdad de oportunidades. La discusión, que ahora no queda al margen de la batalla sobre el modelo de sociedad que mantienen los candidatos a las elecciones de EEUU, no puede girar otra vez sobre el buen o mal cumplimiento del deber asignado a las mujeres. No se trataría de adaptarlas, especialmente a las que trabajan fuera de casa, a la maternidad sino de que el colectivo claudique de una vez ante la realidad y socialice el beneficio de tener hijos. Una sociedad menos egoísta es una sociedad más compartida, en la que las emociones no van en una carpeta a parte sino que subrayan su contenido. Las féminas están hartas de ser las sospechosas habituales y reivindican su faceta de madres no como una etiqueta sino como una aportación a los objetivos económicos, sociales y emocionales con los que quiera comprometerse. No es de recibo aceptar que el permiso de paternidad no se prolongue porque resulta caro a los ojos ¿de quién?<br />
Esta medida impide dar un paso adelante y, en muchas ocasiones, empuja hacia uno atrás. Darle el pecho a un crío de cuatro o de siete años es una opción y, para las mujeres, es decisivo poder seguir las opciones consideradas. La revolución no pasa por tal o cual método, sino por la capacidad de elegir y la posiblidad de ocupar los mismos lugares y ser objeto de los mismos juicios que los varones. Y seamos claras, el apego de los críos a las madres satisface más a ellas. Y, sin duda, cuando este apego requiere una dependencia física y una actividad exclusiva y excluyente estanca a las madres y puede dejarlas al margen de la misma construcción del espacio general y futuro donde van a vivir sus descendientes. Acotar sería lo contrario de universalizar. Y el concepto de madre pasa por esa universalización y no por los episodios puntuales a las que se las quiere someter como sucedió con la salida al mercado de las leches en polvo y la campaña subsiguiente para dejar de amamantar a los bebes.</p>
<p>SOSTIENE la filósofa estadounidense Martha Nussbaum una concepción universal de la dignidad humana y de los derechos de la mujer para superar los límites del relativismo cultural, según el tribunal que esta semana le ha concedido el premio Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales. Nussbaum, que evalua el nivel de desarrollo de un país por la capacidad del Gobierno de mantener la igualdad, alumbró el concepto «capacidades» («libertades sustanciales» como la posibilidad de vivir una larga vida, hacer transacciones económicas o participar en política) como las partes del desarrollo. No sé si le dio el pecho a su hija.</p>
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		<title>Marine quiere ser Marianne</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 19:48:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eva Peruga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>
		<category><![CDATA[Voto femenino]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1197" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://defensora.elperiodico.com/ultimosarticulosdelblog/marine-quiere-ser-marianne/attachment/1197/" rel="attachment wp-att-1197" class="liimagelink"><img class="size-medium wp-image-1197" src="http://blogs.elperiodico.com/defensora/files/2012/05/MARINE-300x195.jpg" alt="Marine Le Pen." width="300" height="195" /></a><p class="wp-caption-text">Marine Le Pen</p></div>
<p>Nadie duda de que Artemisia Gentileschi liberó con el pincel su drama personal, especialmente la violación sufrida por parte de un amigo de su padre, en las diversas versiones que pintó de la recurrente historia bíblica de Judith degollando al general asirio Holofernes, en presencia de su sirvienta Abra. Resulta difícil identificar el tono de esos cuadros o de los desnudos con una mirada que no sea la de una mujer. En el museo Maillol de París, en la calle Grenelle, la de Balzac y Musset, las mujeres se agolpan en la cola para ver la obra de Artemisia en la víspera electoral.<br />
Sucede en Francia lo que en otros países europeos: las mujeres sacan la cabeza cuando dejan de estar sometidas a un régimen lluvioso. Se interesan por otras cuando estas ocupan los primeros espacios de la escena cultural, en este caso, pero también en la política. En la cola del museo, según han mostrado luego los institutos de sondeos, había más votantes de Marine Le Pen de las esperadas. Por primera vez, Marianne, uno de los símbolos de la República, podía adoptar el rostro de la líder del Frente Nacional. El dique cedió precisamente en el electorado que, hasta el pasado día 22, no había entrado en el juego de la formación ultraderechista. Una de cada cinco mujeres (18%) votó por esa política, de 43 años, madre de tres hijos y divorciada, cuyos propósitos nada feministas habían espantado al electorado femenino. En el 2002, Jean-Marie Le Pen no hubiera podido sustanciar su épater les bourgeois al pasar a la segunda vuelta si solo se hubiera tenido en cuenta el voto femenino.<br />
Solo una mujer ha interpretado en voz alta ese voto. Se trata de la socialista Ségolène Royal, que en el 2007 entró en el Olimpo de las primeras y rivalizó en la segunda vuelta, a pesar de las zancadillas, muchas de ellas machistas, de sus compañeros de partido. «Una parte de este electorado femenino pauperizado afirma entender lo que dice Le Pen. Son mujeres solas con sus hijos, que sufren más la inseguridad, jubiladas con pequeñas pensiones y asalariadas en precario que han sucumbido al miedo al mañana. Piden que se ocupen de ellas», dijo. Esa es la radiografía de los números leídos en clave de género. A pesar de que los códigos de representación simbólica que asocian el poder político máximo a la masculinidad marcan aún la elección femenina de la papeleta de voto, las francesas empiezan a dar muestras de su conciencia particular. Buscan. El avance es tímido, pero existe. El voto a Le Pen expresa por primera vez su protesta directa contra el deterioro de su situación económica y el símbolo, como pilar real de la sociedad, de una falta de esperanza en el futuro.<br />
Ellas son el 80% de las personas receptoras del Smic, el salario mínimo; el paro entre las mayores de 50 años aumentó el 16% en el 2011, y el programa estrella de Sarkozy de la dependencia –cuyas beneficiarias son las féminas– se evaporó el año pasado. La lista de la pauperización del trabajo de las mujeres y la entrada masiva de estas en la segunda ola del paro de la crisis se acompañan de una falta de paridad y de intentos de derribar la garantía de una interrupción del embarazo libre y gratuito.</p>
<p>DE LAS MUCHAS versiones de la decapitación de Holofernes, la de Artemisia es la que muestra una evidente complicidad entre la heroína y su doncella. Los avances históricos necesitan de la complicidad. Tal vez la falta de esa complicidad hacia las mujeres es el sorprendente vació en la campaña francesa, en los mítines, los debates y los programas electorales. Las mujeres pueden decantar una elección, pero los partidos parece que aún no se han dado cuenta de ello y desatienden los problemas propios de ellas. Las francesas tampoco encuadran un voto de género, a pesar de que el escándalo de Strauss-Kahn dejó a la vista de todo el mundo parte de la porquería escondida bajo la alfombra. Marianne necesita un nuevo rostro. El de una mujer de la calle.</p>
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