Manifiestos para una nueva Europa

La legislatura europea que tocará a su fin en mayo del 2014 ha estado marcada por la crisis: económica, política y de las ideas. Una crisis de confianza, también, en proyecto colectivo que significa Europa. Los partidos políticos y los actores políticos más clásicos han dejado un enorme vacío en la confrontación ideológica y la batalla de  ideas. En este panorama, los intentos más críticos por ofrecer visiones alternativas de la realidad política y económica no han surgido de la política formal, sino directamente de una ciudadanía crítica y de un puñado de pensadores comprometidos.

En el 2011, el año más crudo de la crisis en Europa, salió publicado el panfleto Un new deal para Europa, escrito por Giuliano Amato, Enrique Barón, Michel Rocard, Jan Pronk, Jacek Saryusz-Wolski, Jorge Sampaio, Mario Soares, Guy Verhofstadt y Stuart Holland. Todos ellos abogando por emitir bonos europeos y por mutualizar la deuda soberana de Grecia. Unos meses más tarde salía también publicado en varios idiomas un informe titulado en su versión original en francés Une vision claire afin que l’Euro sorte renforcé de la crise. Lo firmaban Etienne Davignon, Jacques Delors, Felipe González, Romano Prodi, Antonio Vitorino y Yves Bertoncini. Todos ellos apostando por la necesidad de liderazgos valientes, comprometidos, responsables y, sobre todo, europeístas para salir de la crisis. Y a finales de ese curso fue George Soros, acompañado de 1.300 firmantes, el que abogada en su Carta abierta a los líderes de la eurozona por crear un Tesoro común y priorizar el crecimiento y la productividad.

En el 2012, dos históricos europeos, Daniel Cohn-Bendit y Ulrich Beck, lanzaron su encendido llamamiento a los jóvenes europeos, abogando por un año europeo del voluntariado en ¡Somos Europa!. El mismo Cohn-Bendit firmó junto a Guy Verhofstadt uno de los pocos panfletos europeístas que han publicado políticos actualmente en funciones: ¡Por Europa!, lo titularon.

Dos narrativas
Textos que en su momento marcaron las líneas de debate y ofrecieron nuevos argumentos para rebatir una narrativa que desde el Consejo Europeo se presentaba como infalible e incontestable. Todo este material se ha ido añadiendo a otros textos más conocidos, como el modelo para un nuevo tratado que ha publicado el grupo federalista por excelencia en Europa: el grupo Spinelli. O las conclusiones que presentó el Grupo de Reflexión, donde también se apostaba por dar un salto en la integración económica y política.

En el marco de las próximas elecciones el 25 de mayo, es probable que estos manifiestos vayan resurgiendo en forma de propuestas más o menos ambiciosas en los programas políticos. El decálogo fundacional del grupo Economistas Frente a la Crisis, por ejemplo, contiene propuestas concretas respecto a la recuperación y protección del Estado del Bienestar en Europa. Hace más de dos años, 13 líderes continentales progresistas pusieron también su granito de arena firmando una declaración que llevaba por título A Eurozone based on democratically accountable economic policy. De aquí al 25 de mayo veremos si la política formal apuesta por algunas de estas ideas, o si todo queda en papel mojado.