La ruta
Artículos recientes
  • “Una vez se puede vivir el abandono; dos, no” (32 de 32)

    Llueve cuando llegamos a Haydarpaça. La ciudad es toda agua: Bósforo, lluvia, Cuerno de Oro. Nunca Estambul me había parecido tan hermosa. Embarcamos en un ferry que nos dejará bajo la torre de Gálata. Mientras esperamos a que el barco se llene de pasajeros, veo una fila de cormoranes en un rompeolas que parece obra de sultanes. Los pájaros se desperezan cada vez que la luz del faro de Kumkapi da la vuelta e ilumina el Bósforo. Primero, mueven las alas y el cuello los […]

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  • Esperando una solución en tierra (31 de 32)

    Muzaffer Civelek, el inspector de ITF en Estambul, nos lleva en coche al hotel donde se aloja la tripulación del Salta. Cuando llegamos al hotel, nueve tripulantes ucranianos, entre ellos una mujer, y un ruso están en sus habitaciones fumando, deseando que ocurra algo y en un silencio que reconozco porque es el mismo que en los barcos, pero ahora en tierra. Ver a los marinos esperando en tierra es casi más antinatural que observarlos en el limbo acuático del abandono. Ahí se inventan tareas, […]

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  • Se cierra el círculo: de nuevo, en Estambul (30 de 32)

    En junio del 2009, cuando empezó este viaje, nada sabía ni de mares ni mucho menos de marinos y mi idea del mar era puramente literaria. Entiendo ahora que una cosa es haber nacido en una isla y creerse criatura marina. La otra es la realidad del mar, que es dura y solo admite resistencia y coraje para hacerte parte del ecosistema. En caso contrario, te expulsa sin muchos miramientos. Durante los meses que he ido saltando de barco en barco, he aprendido el lenguaje […]

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  • Atravesando la Península del Sinaí (29 de 32)

    En Civitavecchia, el marino anciano y vestido de negro riguroso me regaló una estampilla con la imagen de Stella Maris y me habló del Monte Carmelo, en Haifa, Israel. La llevo en mi cartera desde entonces y, de vez en cuando, la miro: la mujer de rostro sereno que levita sobre una mar rizada. Al fondo, hay un bergantín que se dirige hacia ella. Me impresiona que hay olas que van y otras que vienen, así que me imagino que en el bergantín no lo […]

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  • Expulsada de un ferry en el canal de Suez (28 de 32)

    Subo a la lancha y, para mi sorpresa, no nos dirigimos a la orilla. Hay dos barcos más fondeados en esta zona y parece que sufren algún tipo de abandono: uno es un tanque quimiquero y el otro un ferry de pasajeros al que me llevarán al rato. Frente al quimiquero, el lanchero toca una y otra vez la sirena como si tocara a rebato hasta que casi me deja sorda y le grito que se calme. Cuando calla, sale un hombre a cubierta y […]

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