Las bibliotecas 2.0 de referencia

El exceso de información genera desorden y ruido en la red. Es necesario tener un juicio crítico para discriminar los que es interesante de lo que no lo es. Pero si además se quiere verificar si la información es de calidad y contrastada por profesionales o entendidos de cada materia se complica la cuestión. Las universidades y las bibliotecas, como fuentes del saber universal, están cambiando aceleradamente: han pasado de ser contenedores opacos del conocimiento a una auténtica red de trasvase y conocimiento del siglo XXI. No hay debate en torno al valor del conocimiento impartido presencialmente u on line, pero sí, en torno a cómo se presenta la información, en cómo se facilita su acceso, en cómo se indexa, en quién y cómo genera la metodología en cada materia y, en definitiva, en dónde se tiene que poner la barrera del acceso ilimitado o acceso de previo pago. La Asociación Española de Documentación e Información explica, en wiki.sedic.es, que el concepto de biblioteca 2.0 nació de la mano del bloguero y bibliotecario Michael Casey, que publicó un artículo en su blog, LibraryCrunch, sobre este nuevo modo de entender las bibliotecas. «La Biblioteca 2.0 es una filosofía del cambio rápido, de las estructuras de organización flexibles, de las herramientas nuevas de la web 2.0, y de la participación del usuario, que pondrá a la biblioteca en una posición mucho más fuerte, y que resuelve con eficacia las necesidades de información de una población cada vez más grande», escribió Casey.

WEBS BÁSICAS / La referencia internacional de las bibliotecas 2.0 es el MIT Open Courses, del Massachusetts Institute of Technology. Se trata de un ejemplo de excelencia e innovación. Otra referencia interesante en el ámbito universitario internacional es webometrics que, con una periodicidad semestral, recoge desde el 2004 más de 20.000 instituciones superiores de todo el mundo. Webmetrics elabora su lista en función de la cantidad y calidad de los artículos que se pueden utilizar libremente. nivel de España, Thinkepi está considerado como el elemento de partida para el estudio de la library 2.0. Otras referencias obligadas son el Centro de recursos para bibliotecas y bibliotecarios y la Biblioteca nacional de España. En Catalunya los contenidos libres más destacables son los de la UPC Commons, la UOC OpenCourseWare y la sección dedicada a la producción científica de la UB . También es muy recomendable el repositorio on line de tesis doctorales defendidas en las universidades catalanas, que se encuentran en el site tesisenxarxa. Respecto a las bibliotecas, la web de la UB tiene una sección dedicada a la herramientas 2.0 que hay en la red. Pero donde se encuentra más documentación es en el ya citado Wiki del Sedic que presenta enlaces clasificados sobre tecnologías emergentes, estudios de usuarios, artículos, dosieres, blogs, cursos y seminarios en la red, jornadas y congresos, presentaciones, vídeos, fotos y redes sociales, entre otros links.

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA / En un mundo ideal, en el que incluso ya disponemos de una renacida biblioteca de Alejandría, podemos soñar con que las próximas generaciones consigan digitalizar todo el saber acumulado y que la información se propague por la red. Pero, ¿quién se encargaría de hacer un backup global y actualizarlo? El profesor de Gestión de Información y Documentación de la Universidad de Zaragoza Jesús Tramullas apunta: “Quien tiene los datos, tiene el poder. En un contexto como el actual, la riqueza no está en las aplicaciones, sino en los datos. Quien posee los silos de datos, puede imponer políticas de usos permisibles y no permisibles de los datos contenidos en el mismo. Muchas de las aplicaciones innovadoras que alcanzan la cima del efímero éxito 2.0 se fundamentan en una capa de funcionalidad que aprovecha o explota los silos de datos que ofrecen otros». En conclusión los diferentes gestores de la información, con las universidades y las bibliotecas al frente, siguen siendo la referencia obligada para poner orden sobre el ruido y la excelencia en la red.