Me llamo Robothespian y soy una máquina

Los robots ejercen una extraña fascinación que va más allá de las útiles, complejas e imprescindibles tareas que realizan en la actualidad. El deseo humano de crear vida se concreta en humanoides que ya son capaces de emocionarse ante palabras o gestos de cariño.

ROBOTHESPIAN es un humanoide al que se puede ver estos días en el parque francés de Futuroscope, donde tiene la misión de saludar y atender a los visitantes de una atracción donde los protagonistas son, precisamente, otros robots. Sabe cantar, recitar monólogos de obras clásicas de teatro y copiar la conducta de las personas. Fue creado por la compañía británica Engineered Arts a tamaño natural y, entre sus cualidades más sorprendentes, destaca el que puede hablar con soltura 20 idiomas en varias tonalidades y copiar prácticamente todos los gestos de las personas.

Resulta una experiencia sorprendente poder dialogar con este androide amable y culto, tan opuesto al insumiso Sonny de la película Yo Robot, que evidenció el miedo ancestral a este tipo de máquinas respecto a la posibilidad que nos arrebaten nuestra posición en el mundo. En cualquier caso, todo nuestro entorno tecnológico actual está plagado de robots: la medicina, la educación, la industria, e incluso el hogar (domótica). En China funcionan restaurantes que tienen a robots como camareros y está previsto que pronto conozcamos (quizás este verano) a Kibo, un entrañable humanoide diseñado para conversar con los astronautas y hacerles compañía a bordo de la Estación Espacial Internacional. Mide 34 centímetros de alto y tiene la capacidad de comunicarse con sus compañeros de viaje, además de poder realizar determinadas actividades tales como tomar fotografías durante su estancia en la estación espacial. Cuando los astronautas regresen a la Tierra, Kibo permanecerá en órbita con el fin de enviar mensajes al mundo, a través de Twitter y otras redes sociales.

Tras haber implementado con mucho éxito la robótica en la industria, cara a liberar a los trabajadores de las tareas más pesadas y repetitivas e incluso diseñar máquinas de alta precisión en campos como la medicina y el hogar, la tendencia de este sector estratégico se dirige a perfeccionar sistemas que ejerzan como ayudantes humanos para personas dependientes, enfermos o sencillamente como acompañantes.

COMPAÑÍA. Con esta idea Sony fabricó hace unos años Aibo, un robot mascota con forma de perro. Sus sensores le evitan chocar contra objetos, y dispone de una cola con antena, además de sentido del tacto. Se construyó con una combinación de tecnologías robóticas e inteligencia artificial para comportarse como un compañero interactivo. Capaz de reconocer los gestos e incluso la actitud corporal de su dueño, muestra sensibilidad a las caricias. Con gran capacidad de movimiento y de aprendizaje, evidenciará mal humor y movimientos nerviosos si no recibe la atención que pide. El modo en que respondemos a las expresiones emocionales de Aibo afecta enormemente a su personalidad y crecimiento ¿emocional?.

Con posterioridad a Aibo, los recientes desarrollos tecnológicos en este sector son robots capaces de mostrar emociones humanas realistas, tales como la sorpresa, la ira y la felicidad. Los expertos auguran que esta capacidad de comunicación y su forma cada vez más humana (Roboy es un niño-robot de 1,20 metros de estatura que está cubierto por una película de piel blanda muy agradable al tacto y parecida a la humana) serán controlados por un sistema de tendones artificiales, que proporcionarán movimientos más flexibles. Todo ello hará posible que se vaya aminorando la desconfianza a esta especie artificial, aunque para ello haya que recorrer un largo trecho.

EN CASA. En la ciudad de Harbin (norte de China), un total de 20 robots atienden un restaurante con funciones de camareros y cocineros. Los humanoides son de diferente apariencia (10 tipologías diferentes) y disponen de la inteligencia suficiente como para entender y responder con eficacia a las órdenes habladas de los clientes. Han sido desarrollados por Liu Hasheng, director de laAcademia de Robots de la provincia de Heilongjiang, de la que Harbin es capital, que pronostica que en tan solo una década este te tipo de aplicaciones de la robótica será muy común en los hogares, donde se instalarán para realizar distintas tareas, ayudar a los mayores, limpiar y defender el hogar.

CYBORG. También hay quien opinaque, en realidad, los próximos robots serán los propios humanos, dado que la tecnología robótica insertada en el cuerpo humano es una realidad: desde prótesis que conectan nervios y ejecutan movimientos, hasta los chips que se colocan en el organismo para localizar personas o controlar el funcionamiento de órganos en tiempo real. Ya en 2004, Neil Harbisson consiguió el reconocimiento del Gobierno británico como cyborg. Nació con acromatopsia, un problema visual que le impide ver los colores. A los 20 años se le implantó un ojo cibernético que traduce los colores a sonidos, y que hoy es parte de su vida.Tras múltiples bloqueos burocráticos, Harbis consiguió que se modificaran los requisitos del Gobierno y así se fijó la denominación de cyborg para un ser humano.

Neil Harbisson, que en la actualidad reside en España, mantiene que la especie humana vivirá hasta tres mutaciones, que consistirán en que habrá personas que usen elementos mecánicos, otros electrónicos y un tercer grupo, cibernéticos.Este último grupo dará lugar a un tipo de humanos en los que la tecnología se integrará como parte del cuerpo.

El ojo cibernético de Neil Harbisson traduce la escala cromática a sonidos que su cerebro descodifica para interpretarlos como colores.Admite que tardó tiempo en aprender a descodificar el software en su cerebro, pero que esa nueva habilidad le permite hoy disfrutar de sueños en colores.

Esta sutil herramienta, que ya es parte integrante del cuerpo de Harbisson, es descrita por él mismo como“un sensor de color que detecta la frecuencia de los colores y envía una señal sonora hacia un chip.Se puede decir que yo escucho los sonidos de manera permanente. Con el tiempo, esta percepción se ha convertido en sensación”. te tipo de aplicaciones de la robótica será muy común en los hogares, donde se instalarán para realizar distintas tareas, ayudar a los mayores, limpiar y defender el hogar.

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