Mesa redonda Metropolis inteligentes #SmartCities

Resumen de la mesa redonda Metropolis inteligentes, organizada por El Periódico de Catalunya, moderada por Xavier Puig  y realizada en la sede de la Fundación Barcelona Digital.

Los expertos en materia de ‘smart cities’ auguran un cambio rápido en la gestión de las urbes acelerado por la crisis económica, que aporta oportunidades y soluciones innovadoras 

La palabra smart está haciendo fortuna. Ya hemos integrado a nuestro vocabulario los smartphones para reconocer un teléfono móvil de última generación, la smart tv si queremos combinar la tecnología digital con internet, o la smart city si queremos referirnos a aquellas ciudades que aplican soluciones innovadoras para responder a los retos a los que nos enfrentamos en los próximos años. Un concepto que sirve para designar aquellas urbes que aprovechan de manera inteligente la tecnología para garantizar un desarrollo económico y sostenible, sin perder calidad de vida para los ciudadanos ni malgastar los recursos del planeta. Y mucho menos si tenemos presente que hace dos siglos solo el 2% de la población vivía en ciudades, y ahora lo hace más del 50%. Además, un porcentaje superior a la mitad del PIB mundial es generado por las 500 principales urbes del mundo, lo que demuestra que son el eje del crecimiento económico del planeta.

Un concepto, pues, el de smart city, que se está generalizando pero que conlleva asociado una cierta dosis de márketing. Así lo ven los expertos reunidos por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA en una mesa redonda celebrada en el edificio Media-TIC de Barcelona Digital. Lluís Gómez, director del Smart City Expo World Congress, admite que existe una fiebre por ponerse la etiqueta smart, “pero es un valor en positivo si con ello se consiguen unos resultados más eficientes”. Coinciden en la mesa que si no se hubiera inventado el concepto, probablemente ahora estaríamos haciendo lo mismo, “pero aporta un complemento de competitividad asociado muy fuerte”, que permite a las empresas mejorar en eficiencia, a parecer de Fernando Rayón, director de Innovación de Negocio de Agbar.

Parece claro que la etiqueta smart city ha hecho evidente y tangible una voluntad, la de aprovechar las tecnologías para conseguir unas ciudades que encaran sus retos de futuro con mayores garantías. Añade Joan Manel Puig, director ejecutivo de ParkHelp, que la clave es que “este paso represente un beneficio real para los ciudadanos” y se superen los problemas que desde hace años padecemos en nuestras urbes. Para ello será clave la transversalidad, como apunta Marc Torrent, jefe de I+D, Movilidad y Energía de Barcelona Digital, quien sostiene que el discurso de las smart cities “encaja perfectamente con los planteamientos de sostenibilidad que desde hace tiempo preocupan a los gestores  y sus ciudadanos”