Un consumo de agua más eficiente #SmartCities #Agbar

Una ciudad inteligente se caracteriza por gestionar de forma eficiente los recursos naturales disponibles, asegurando la demanda del ciudadano y, al mismo tiempo, garantizando la sostenibilidad. En el caso del suministro de agua, esta premisa debe tenerse en cuenta a lo largo de todo el ciclo hídrico, es decir, desde la potabilización hasta la distribución, pasando por el proceso de retorno al medioambiente. Pero, sobre todo, debe dotar de herramientas al ciudadano para que pueda controlar su consumo y actuar en relación a ello, consiguiendo un ahorro tanto económico como medioambiental. En esta línea apuntan los trabajos de I+D de Agbar, que estará presente en el Smart City Expo World Congress a través de Aquology. El concepto de smart water se basa, entre otras herramientas, en aplicaciones tecnológicas que pueden facilitar más información a los ciudadanos y mejorar la eficiencia en el consumo del agua. “En definitiva, todos aquellos avances que nos permitirán mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y progresar en cuestiones de sostenibilidad, reduciendo el consumo de agua y el gasto de energía”, resume Fernando Rayón, director de Innovación de Negocio de Agbar, quien participó la semana pasada en el primer Congreso Mediterráneo de Eficiencia Energética y Smart Green Cities, celebrado en Tarragona. En este foro, Rayón aseguró que el desarrollo de la smart city tiene que llevarse a cabo con la implicación del ciudadano “para que así se sienta parte del proceso de mejora”.

USO SOSTENIBLE Los avances tecnológicos llevan hacia sistemas como la telelectura del consumo, llamada a poner fin a las consultas presenciales del contador cada tres meses. Innovaciones que permiten dotar a las personas individuales de herramientas directas para aproximarles a la información y a la intervención en la gestión. “Hemos detectado que al ciudadano no le preocupa tanto el gasto que le supone el consumo de agua como en otros casos, como sería las tarifas eléctricas o telefónicas, pero sí que tiene una elevada conciencia ambiental y una voluntad fuerte de hacer un uso sostenible de este recurso”, señala Rayón. Por este motivo, Agbar está desarrollando un proyecto de investigación que va más allá de esta telelectura para abrir las puertas al conocimiento pormenorizado del consumo de agua de una vivienda, no solo día a día, sino también segmentado en horas. “Esto nos permitirá saber cómo y cuándo se distribuye la demanda dentro de una casa y, por lo tanto, poder asesorar sobre las posibilidades de mejora de los hábitos para lograr un uso más racional”, explica el director de Innovación de Negocio de la compañía. En este sentido, la implicación del ciudadano es fundamental para alcanzar uno de los retos medioambientales de la ciudad del futuro: reducir el consumo. Al mismo tiempo, el ciudadano también puede tener un papel fundamental en la gestión de los recursos, a través de aplicaciones móviles que permitan compartir información. Un ejemplo es la app para teléfonos inteligentes que Agbar presentó hace dos veranos y que actualiza cada temporada. Se trata de iBeach, que permite acceder a información sobre diversos parámetros del estado del agua de las playas y, además, participar de forma colectiva a través de las redes sociales. “Es una herramienta que ha funcionado muy bien. La gente tiene muchas ganas de participar, y esto es algo que también se debe aprovechar en una ciudad inteligente”, recalca Rayón.

MEJORAS URBANAS Por otro lado, y ya en relación con la gestión urbana, Rayón señala las diferentes alternativas con las que debe contar una smart city para garantizar el suministro como la distinción entre calidades según el uso que se le vaya a dar al agua: “En Barcelona ya se utiliza para regar los parques y jardines agua subterránea no potable”. También se deberán comenzar a tener en cuenta sistemas para la reutilización de agua, por ejemplo en el hogar. Entre ellos, sistemas de canalización que permitan aprovechar el agua de la ducha para el inodoro. Al mismo tiempo, se están implementando innovaciones en todos las fases del ciclo del agua, desde su origen hasta su transporte, pasando por mecanismos para incrementar la eficiencia e incluso para producir energía. A nivel colectivo, la capital catalana se sitúa en posiciones delanteras en cuanto a la utilización de la tecnología, tal y como se puede comprobar en “la planta regeneradora de El Prat, las desalinizadoras de última tecnología o las instalaciones dotadas de las membranas de ósmosis más avanzadas”. Sin embargo, si Barcelona es un modelo a seguir en cuanto a la gestión inteligente del agua no es solamente debido a la aplicación de la tecnología más avanzada, sino también a la sensibilización que muestran sus ciudadanos respecto a este tema. “Somos una de las ciudades desarrolladas con un menor consumo de agua, con 100 litros por habitante y día”, concluye el directivo de Agbar. El agua es un recurso finito que hay que cuidar, y los ciudadanos de Barcelona son muy conscientes de ello.

Texto extraído de  Cambio de Chip, Especial de El Periódico sobre #SmartCities

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