Lluís Sanz, director de cartografía del Instituto Municipal de Informática de Barcelona, es un apasionado de su trabajo. Ha pasado entre mapas media vida, probó el primer coche con GPS que pisó el asfalto de Barcelona, en los años 90, y ahora mira el futuro del sector con optimismo. Sanz (Ojuel, Soria, 1957) es el presidente de Globalgeo, la feria internacional de geoinformación que se celebra en la Fira de Montjuïc de Barcelona del 15 al 17 de marzo. A pesar de ser un salón especializado, Sanz asegura que es un campo muy goloso para pequeñas y medianas empresas ya que la geolocalización está muy presente en la vida cotidiana de los ciudadanos.
-Qué es la geoinformación? Es la información que permite describir el territorio, los fenómenos naturales y las actividades humanas que se desarrollan sobre el terreno. Tradicionalmente el espacio se ha descrito con mapas, que poco a poco se han enriquecido con datos adicionales, desde en mapas meteorológicos hasta llegar a Google Maps.
-¿Cuando se originó la necesidad de tener ésta información? En el siglo XI, navegantes de Mallorca trazaron cartas náuticas en el mar para no perderse. El itinerario permitía recorrer la costa y hacer varias veces el mismo trayecto. En la época de Napoleón, el objetivo de los planos pasó de ser la orientación a la estrategia militar. Las tropas necesitabas saber dónde estaban los enemigos, para calcular en qué punto se encontrarían y se enfrentarían. Realizaban análisis geográficos, lo que hoy hacen los GPS y móviles. Después se saltó a la vertiente lúdica, a los videojuegos.
-¿Los videojuegos? Sí, fueron un tercer punto de inflexión en la historia de la geoinformación. Permitieron desarrollar mucho software para tratar datos de manera ágil y sencilla, ya que los tenía que entender un niño. Hasta ese momento se había desarrollado información y a partir de ese momento se avanzó en el tratamiento de datos. Actualmente los sistemas más sofisticados están reutilizando mucha tecnología que proviene del mundo de los videojuegos, sobre todo en telefonía móvil.
-¿El futuro de la geolocalización está en los móviles? Efectivamente. Los smartphones integran tres elementos básicos que proporcionan información: la cámara, que permite trasladar imágenes digitales del mundo real al dispositivo; el GPS, que localiza las coordenadas del móvil, y el acelerómetro, que calcula el cambio de movimiento, los giros y la orientación del aparato. La combinación de estos elementos permite disfrutar de la realidad aumentada, que funde el mundo real y el virtual a través de la pantalla del móvil y añade datos sobre la imagen.
-¿Qué aplicaciones tiene la realidad aumentada? Abre un mundo de posibilidades, sobre todo en el geomárkequeting. Una persona puede dar un paseo por un centro comercial y ver las ofertas de cada comercio desde la pantalla de su teléfono móvil.
-¿Qué otras posibilidades empresariales presenta la geolocalización? Permite ahorrar tiempo y optimizar recursos. En el mundo de los transportes y la navegación inteligente está claro: todos trabajan con GPS. Además, las empresas de logística pueden utilizar otras tecnologías, como el RFID (identificación por radiofrecuencia). Por ejemplo, al hacer un pedido se puede seguir su recorrido en todo momento, si lleva una etiqueta inteligente. Así, las compañías pueden saber con precisión el tiempo que tardará el pedido en llegar a sus instalaciones.
-Y los ciudadanos, ¿cómo se pueden beneficiar de este servicio? Se está trabajando mucho en el sector del transporte, desarrollando sensores para detectar plazas de aparcamiento libres, por ejemplo. Gracias a un sensor electromagnético situado bajo del asfalto, se puede saber si encima hay un vehículo estacionado. En cuanto al transporte público, los ciudadanos de Barcelona se han habituado a ver el tiempo que falta para que un autobús llegue a la parada. Para calcular el tiempo de espera, se analiza el comportamiento del vehículo. El mismo método se puede aplicar para evitar atascos.
-¿Cómo se pueden evitar congestiones de tráfico? Las autoridades conocen el estado y la densidad del tráfico, por sensores en la calzada o por cámaras que cuentan vehículos. Los sensores pueden ayudar a que los GPS muestren rutas alternativas para esquivar embotellamientos. En los próximos años disfrutaremos de este servicio. Los GPS también pueden indicar donde hay aparcamiento o pueden ofrecer una previsión, con datos como: ‘Ahora hay 20 plazas libres, pero la estadística dice que en 10 minutos no habrá ninguna’.
-¿Los resultados de la geolocalización son infalibles? No, pero el rendimiento de la geoinformación es muy elevado. Continúa siendo información estratégica, pero va mucho más alla del ámbito militar.«Los GPS mostrarán rutas alternativas para evitar atascos gracias a sensores»










