PERFIL Esteban Salaver lleva desde 1990 en Laboratorios color EGM. Ya con experiencia en el retoque manual, participó de manera profesional, en la transición al digital, en la implantación del Photoshop como estandar de trabajo, y en el uso de los primeros Macs, firme apuesta del laboratorio ya por entonces. Ha trabajado en todo tipo de manipulación fotográfica, desde grandes campañas publicitarias o de moda, hasta asesoramiento para conocidos artistas gráficos.
La evolución tecnológica del mundo de la fotografía esta generando una auténtica democratización de las posibilidades creativas con herramientas como Instagram y plataformas como Flickr o Pinterest, pero la multitud de soportes, técnicas y programas, no pueden remplazar al artista que realiza la foto y al profesional que la retoca en el estudio. ¿Cómo has vivido la evolución de la fotografía analógica a la digital? Como la carrera de cuadrigas de Ben-Hur. No ha sido un camino de rosas. Como toda revolución tecnológica, hecha sobre unos cimientos tan arraigados, la obligación de actualizarse ha sido en muchos casos traumática. Como aspectos negativos estarían la desaparición de muchos puestos de trabajo, el cierre de empresas, las enormes inversiones para estar siempre por delante, grandes profesionales y artistas que, no pudiendo traspasar su sistema de trabajo, se han quedado por el camino. Incluso el abuso de la técnica, en muchos casos, ha herido la piel de la calidad, una frontera que nunca debería ser traspasada. Hoy ya se respira una normalidad, un entusiasmo. Las posibilidades vuelan hacia el infinito y mas allá. Profesional y aficionado han subido el listón de la creación y se nos permiten cosas hasta hace muy poco inalcanzables. Y en muchos casos, disfrutando. Eso es bueno. Los recién llegados parten hacia el futuro con unas herramientas normalizadas de manera natural y los veteranos, además, una vez ha caído el peso de la innovación, podemos volar con comodidad. Antes los retocadores éramos invisibles y ahora ya se nos deja ver la luz. Volvemos pero, a lo de que hay un cierto descontrol en el uso de las herramientas y ha de ser de nuevo el receptor el que sepa cribar el oro en la arena del exceso. Hemos de entender bien la diferencia entre jugar y trabajar con la fotografía… ¿O quizás ya es demasiado tarde? Pues puede ser. El mensaje es lo que cuenta y no será la primera vez que éste viene por una equivocación. Pero hasta ésta tiene que estar bien hecha.
Para respetar los derechos de privacidad de los trabajos en su faceta profesional, esta es una muestra particular de manipulación fotográfica, donde hay un poco de todo. Creación de una idea, boceto, fotos previas, collage, ajuste tonal, reconstrucción, ilustración y trabajo final.
- Ahora más que nunca tenéis más herramientas para crear y generar nuevas imágenes, ya sean publicitarias, corporativas o simplemente creativas, ¿existe una ilusión ficticia por aquello de que es más fácil generar una buena imagen? Aquí deberíamos añadir el factor de la temporalidad. ¿Cuánto queremos que nuestro trabajo mantenga la calidad, su valor inicial? Un cartel para un evento puntual, o que se mantenga fresco para siempre. Como cuando ves el primer King Kong y no entiendes cómo se horrorizaba el público creyéndose aquello que veía. Nuestro trabajo cuanto más se apoye en la tecnología más rápidamente pecará de carencias. Como nosotros, nuestras herramientas se van volviendo mas complejas.
Quizás al mirar atrás veamos nuestro material más simple en su realización, pero es muy probable que nos dedicáramos en igual de esfuerzo que a las de ahora. Ese plus te lo permite una logística que evoluciona. Pero es la forma más que el fondo. Sabemos que hay genios que te hacen maravillas con un bolí y, en cambio, ahora casi “cualquiera” puede generarte un universo gráfico en su casa. Y no es una critica. Es la evidencia del caos de una escala de valores.
¿Entramos en el bucle interminable de valorar que es una buena imagen? Seguro que muchos tenemos una respuesta de apariencia contundente pero es probable que muchas de ellas no coincidan. ¿Es menos importante una imagen publicitaria que cumple su propósito que una colgada en un museo? Como decía aquel, la buena imagen es aquella que a mi me gusta.
- Es obvio que la tecnología esta cambiando rápidamente nuestra percepción del mundo, las redes sociales, los tablets, los smartphones, nos bombardean con cientos de imágenes diariamente, ¿toda esta nueva iconografía visual está haciendo más inteligente al espectador usuario de la imágenes o por el contrario, crees que consumimos más imágenes pero de peor calidad? Entiendo por inteligencia el que al tener más posibilidades de recibir estímulos visuales nuestro propio banco de datos es más completo y así tenemos más radio de opinión. Debería decir que sí, pero tengamos en cuenta el saber escoger bien el canal de emisión. Nosotros seremos los dueños y señores de nuestra percepción, o eso creemos, porque siempre estaremos sometidos por la orientación del emisor. Del que fragmenta la realidad o la ficción y nos la precinta con el papel de regalo que le convenga. La neutralidad es una utopía moldeable. Creo que el ser inteligente gracias a las imágenes pasa por aprender a dudar de ellas, a verlas desde más de un ángulo. Siempre hay como mínimo dos maneras de enfocarlas y esa avalancha nos da una posibilidad de intentar analizar. Si es así sí consumiremos imágenes de calidad.
Estamos orientándonos mucho hacia la información, pero si hablamos de imágenes también deberíamos valorar la sensibilidad, aunque entonces en la pregunta cambiaría, inteligencia por emoción.
- ¿Cómo te imaginas el futuro digital de la fotografía? Amplio, muy amplio, con muchas alternativas y grandes riesgos. Por un lado, la fotografía ha ganado interés. Al propio poder de captación se le ha añadido un poder de manipulación o de creación fascinante. Eso capta a artistas de muchos campos. Luego lo mezclas con la atracción de probar y jugar con continuas aplicaciones y programas, cada vez hechas con más acierto y menos traumáticas. Esto permite, tanto a aficionados como a profesionales, alternar e investigar nuestro universo fotográfico. Y todo ello proyectado hacia adelante nos crea también una continua búsqueda de equilibrios y dudas.
En el terreno profesional es donde estas dudas se hacen trascendentes. Todo ahora va muy rápido. Has de decidir: Inviertes en un equipo, programas, cámaras, que sabes que quedarán obsoletas en poco tiempo o ¿esperas a comprar una versión mas moderna? Sabes que por ganar intensidad en la foto te puedes pasar y convertirla en una paella. ¿Aprendes bien a fotografiar o aprendes bien a retocar? ¿Retoque o CGI? ¿ Experimento o trabajo? ¿Mama o Papa?. Pues eso, las dos posibilidades son importantes y son ya parte de lo mismo. La diferencia está por un lado en la larga vida de la fotografía analógica, que ha permitido jugar con los mismos juguetes durante muchos años, por la de la continua actualización de la digital, que te pide constantemente estar al día y cuando ya te has encariñado con tu juguete lo has de cambiar por otro.
Concretando la respuesta, se radicalizarán los contrastes. Se generarán mas fácilmente maravillas subiendo el listón de la calidad, pero también habrá que velar por ella, pues fácilmente la fotografía supervitaminada puede dejar de serlo.
Quizás te interese también:
- Diez artistas digitales revelan sus técnicas
- Luz, filtros y efectos para disfrazar la vida cotidiana
- Cámara para hacer fotos en condiciones extremas
- Y ahora Pinstagram, Pinterest más Instagram











