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‘The Guilty’, un caso de puro déjà vu

The Guilty

Habría que ir pensando en establecer un moratorio a las series sobre niños-adolescentes desaparecidos, porque empieza a haber fatiga con el tema y llegará un punto en que ningún padre querrá ver la tele. Poco después de regalarnos Broadchurch, la cadena ITV acaba de estrenar The Guilty, miniserie de tres partes que comparte varios elementos con aquella: la búsqueda del asesino de un niño, unos padres afligidos y en cierta manera inquietantes, una comunidad cargada de secretos, etcétera, etcétera, etcétera. También hay un lago prominente, como en Top of the Lake. Y se habla del luto, como en The Killing y Southcliffe.

En la serie, la agente de policía Maggie Brand (Tamsin Greig) investiga el asesinato de Callum Reid, un niño desaparecido en mayo del 2008 en una barbacoa comunitaria y reaparecido, cinco años después, enterrado a solo unos metros de su casa.

Maggie dejó la investigación original por baja de maternidad y se siente culpable por ello. Ella es solo uno entre “los culpables” de los que parece hablar el título. La madre de Callum (sobreactuada Katherine Kelly) se siente culpable por haber confiado en la vigilancia de cierta niñera, y el padre (Darren Boyd) por, quizá, haber tenido un affair mientras su hijo era raptado y asesinado. Si este detalle se confirma, las comparaciones con Broadchurch ya serían inevitables.

Escrita por Debbie O’Malley (Londres: Distrito criminal), The Guilty no encuentra, al menos en su primer capítulo, el modo de distinguirse y menos aún elevarse por encima de Broadchurch ni ninguna de las otras series citadas en estas líneas. Su única peculiaridad es, quizá, estar narrada en dos tiempos: el idílico mayo del 2008 de la desaparición (con canciones de la época sonando sin parar, un jukebox algo obvio) y el triste último mayo del descubrimiento del cuerpo. Pero la forma que tiene la serie de distinguir ambos tiempos resulta vulgar, casi cómica, con ese pasado bañado por el sol y con niños corriendo felices en cámara lenta, y ese presente cubierto de lluvia, frío y sin amor. En general, las estrategias dramáticas del director Ed Bazalgette poseen la sutileza de un martillo pilón.

Queda el placer de ver en acción a Tamsin Greig, como Olivia Colman (Broadchurch) una actriz curtida en la sitcom que ha revelado después dotes para la tragedia; Greig y Colman hicieron reír juntas en Green Wing. La Fran de Black Books brilla como esa policía tocada por la culpa, que ahora (con un hijo ella misma) entiende mejor, demasiado mejor, por lo que está pasando la madre de Callum.