Carolina del Sur: ¿última esperanza para Jeb Bush?

El próximo 20 de febrero tendrán lugar las próximas primarias republicanas en Carolina del Sur. Los pocos candidatos que quedan aprovechan los últimos días para conseguir lograr una mayoría de votos para seguir teniendo posibilidades en la carrera electoral y ser nombrados candidatos republicanos a las presidenciales de noviembre. Por ahora, ha habido una victoria de Trump en New Hampshire y una de Cruz en Iowa. Aún nada está claro y es muy pronto para avanzar resultados.

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Sin embargo, vencer en las primeras primarias, aunque no significa que se gane al final, supone una grandísima visibilidad que permite seguir avanzando y recogiendo más dinero, aprovechando la ola mediática. Por ahora, entre los republicanos sólo parece haber tres contendientes con posibilidades finales: Trump, Cruz y Rubio. Más atrás, Kasich y Bush. Las primarias de Carolina pueden significar para los dos últimos tal vez una posible retirada y, desde luego, una retirada casi con total probabilidad para el otro candidato que aún queda en la contienda republicana: Ben Carson. Ya lo han dejado en las últimas dos semanas Huckabee, Santorum y Gilmore (abandonaron después de Iowa), así como Fiorina, Paul y Christie (que abandonaron después de New Hampshire). Sólo han pasado dos primarias, pero los malos resultados indican la importancia de destacar en ellas, paso a paso, si se quiere continuar.

Llega Carolina del Sur, un bastión republicano en el país. Si bien entre 1880 y 1960 siempre habían ganado los demócratas, ese año algo cambió. Desde entonces, en sólo una de las siguientes 13 elecciones fueron los demócratas los ganadores ―en 1976, con Jimmy Carter, nacido en el vecino estado de Georgia―. Así pues, y desde entonces, siempre, siempre, ganan los republicanos.

Carolina del Sur tiene una población de 4,3 millones de personas, de las cuales el 65,3% son blancas y un 28,6% afroamericanas. Hay 2.722.287 votantes registrados, pero en las últimas primarias de 2012 sólo votaron 439.000, el 98% de los cuales eran blancos. Ese voto blanco es el que da la mayoría siempre a los republicanos (de hecho, en 2012, Obama consiguió menos del 20% de voto blanco en este estado). También la religión tiene que ver, siendo uno de los baluartes baptistas y evangélicos del país.

En estos últimos días los candidatos intentan llamar la atención en los debates, en los medios locales y lanzan innumerables anuncios de campaña, la mayoría negativos contra sus contendientes. También es la última esperanza para algunos, como Jeb Bush, que en el pasado debate electoral lanzó furibundos ataques a Donald Trump, dejando de lado a Rubio, al que ha estado atacando desde el principio de la campaña en una terrible maniobra para lograr sus expectativas electorales.

El motivo fueron las críticas de Trump hacia el hermano de Jeb, el expresidente George W. Bush, ridiculizando la idea de que éste hubiera sido un buen Comandante en Jefe y atacándole por su gestión del 11S. Jeb Bush no defendía sólo a su hermano, defendía las últimas posibilidades de ser candidato. No podía perder nada ya. No ganó Bush con sus ataques a Trump, pero sin embargo, que Trump atacara al expresidente ―en un estado donde George Bush siempre fue popular y bien visto en general, y donde tanto él como su padre ganaron siempre las primarias a las que se presentaron― hizo que la valoración del magnate disminuyera, especialmente entre los indecisos. A pesar de ello, sigue siendo el máximo favorito. Según la última encuesta, realizada del 10 al 12 de febrero por CBS News, Trump tiene el 42% del apoyo, Ted Cruz el 20% y Marco Rubio el 15%.