El discurso optimista

Hace unas semanas, la web de la Casa blanca lanzaba el minisite “2014 The year in review”, con una visualización de los logros más importantes del pasado año. Muestra un resumen de lo más destacado, o de lo que más han querido destacar de la gestión de la Presidencia de Obama durante el pasado año. Es una rendición de cuentas en positivo, optimista y extremadamente visual, que viene a mostrar lo realizado, para que sea compartido por todos los activistas y leído por los ciudadanos. En otra web, “A year in action”, el equipo de Obama muestra todos los logros, especialmente dirigiéndose a la clase media, y con el uso de imágenes e infografías.

Barack Obama afronta sus dos últimos años de mandato. Ha sido una legislatura y media de problemas, donde ha podido cumplir pocas de las promesas que hiciera en 2008, y donde ha perdido muchísima valoración ciudadana (tiene un 39% de valoración positiva en la actualidad) y desgraciadamente para su Gobierno, ya son minoría en las dos cámaras, donde el partido Republicano tiene una mayoría solvente. Aun así, el Obama 2015 parece resulto a crecer, a terminar lo que empezó y a devolver la esperanza a los ciudadanos norteamericanos que le votaron. La ley de inmigración y la reapertura de relaciones con Cuba, 50 años después, son solo un primer paso.

Ayer, en su penúltimo discurso del Estado de la Unión, escrito por Cody Keenan, Obama siguió con el optimismo y con su mensaje directo a la clase media: “La sombra de la crisis ha pasado. Hemos salido de la recesión más libres que cualquier otra nación de la Tierra para escribir nuestro propio futuro. Ahora podemos elegir quiénes queremos ser los próximos 15 años y por décadas”.  Es un nuevo Obama, ambicioso y optimista de cara al futuro, que habla de la mejora definitiva de la economía como su mejor bagaje, por lo que esa mejora aporta y puede aportar a las personas más desfavorecidas de esta crisis -y, por qué no decirlo, su grueso de votantes-, la clase media estadounidense. Más empleo, menos déficit, más oportunidades, menos pobreza, más asistencia sanitaria, menos desigualdad, más impuestos para los ricos para conseguir más inversión para la clase media. Toda una declaración de intenciones.

Ha vuelto el discurso progresista, el del cambio, y lo ha hecho seguramente cuando más complicado lo tiene, por la mayoría republicana. Obama dijo que ya no le quedan más elecciones a las que presentarse (“lo sé porque he ganado las dos”). Parece que se ha dado cuenta que esa es la realidad. Solo le quedan dos años para hacer el cambio que prometió. Y a ello se ha puesto, parece.