El miedo de Hillary a un segundo Obama

Hillary Clinton, la gran favorita demócrata –y casi única candidata por su partido, junto con Bernie Sanders– sigue lanzada en su precampaña. Incluso las encuestas la sitúan como segura aspirante a la Casa Blanca. De hecho, Hillary Clinton gana siempre en todas las encuestas. En la de candidaturas demócratas, gana por la increíble cantidad de 50 puntos al segundo candidato. Por lo que respecta a las elecciones presidenciales, gana siempre. Tan solo habría empate, y siempre según Fox News, si se enfrentara a Jeb Bush. Con el resto de contrincantes republicanos, Hillary Clinton tendría ventaja.

Sin embargo, aún no está ni mucho menos claro el máximo favorito para ser el candidato republicano. Tres son los grandes candidatos, actualmente empatados en las encuestas para lograr ser el candidato conservador: Jeb Bush, Marco Rubio y Ted Cruz.

Frente a este contexto, parecería que el principal problema demócrata debería ser Bush, el único que podría poner en aprietos a Hillary. En cambio, el diario The New York Times (citando incluso fuentes cercanas al expresidente Bill Clinton) indica que es a Marco Rubio a quien más temen.

Marco Rubio es senador por el Estado de Florida desde el año 2010, cuando, gracias al apoyo del ala conservadora del Partido Republicano, el empujón del Tea Party y el financiamiento de Americans for Prosperity ―la fundación de los hermanos Koch― le ganó una ceñida elección al ex gobernador y favorito Charlie Christ. Desde ese entonces, su escalada dentro del Partido Republicano fue meteórica. Joven, carismático y dueño de una oratoria excelente, fue bautizado por algunos medios como «el Obama republicano». En 2012 estuvo a un paso de ser el candidato a la Vicepresidencia, pero Mitt Romney, finalmente, escogió a Paul Ryan. Al poco tiempo, Rubio logró recuperar su influencia dentro del partido y fue elegido para responder al cuarto discurso del Estado de la Unión de Obama. Ahora, vuelve a cobrar protagonismo.

Pero lo que más preocupa de él es su origen y el relato de sueño americano, a partir de sus raíces latinas. Ello no solo podría hacer peligrar el voto latino, cada vez más numeroso y normalmente a favor de los demócratas (Romney, en 2012, sólo obtuvo el 27% de sus votos), sino también perder el Estado de Florida, con sus importantísimos 29 votos electorales. Su edad también es un importantísimo hándicap para Hillary. Es el más joven, con 43 años, y contrastaría mucho en una elección presidencial con la probable candidata demócrata, con 69 años en noviembre de 2016. Ese contraste de edad ya lo sufrió el equipo de campaña de Hillary en 2008 con Obama, y no quieren que se vuelva a repetir. Ser latino además, tiene otro hándicap añadido. Hillary podría ser la primera mujer Presidente, sí, pero Rubio también podría ser visto como especial, por ser el primer latino.

El equipo de Hillary huye de cualquier situación que pueda hacer daño a su líder, como les sucedió ocho años atrás. Entonces, un joven negro con buena oratoria les impidió llegar a la Casa Blanca. No quieren que ahora lo haga otro joven, parecido a Obama pero, en este caso, de otra minoría. Nada que les recuerde a 2008.