El problema republicano

Un reciente artículo en the New Yorker contaba como Peter Wehner, escritor conservador y asesor de los últimos tres presidentes republicanos, hablaba de la existencia de un problema demográfico en el partido, que bloquea actualmente la conexión de sus candidatos con el electorado, especialmente con la clase media americana;  “nos jodieron en 2012 (la quinta elección de las últimas seis en la que un republicano pierde una votación popular). Los votos blancos siguen bajando hasta dos puntos por año, estamos completamente fuera de sintonía con la clase media, y Mitt Romney era la personificación máxima de un blanco rico” opinó Wehner.

Hace una generación, los demócratas se enfrentaron el mismo problema, perdiendo 5 de 6 elecciones, hasta que llegó Bill Clinton en 1992 a acabar con la mala racha, dándole una vuelta a la imagen del partido, adoptando posiciones distintas sobre temas como el crimen y la riqueza, mucho más alineadas con la visión de la mayoría y no del partido.

Wehner siguió, “no somos un partido radical, ya arreglamos nuestros cabos sueltos y pueden confiar en nosotros”. Sobre las elecciones de 2016 dijo, “Lo que muchos de nosotros esperábamos es que el candidato de 2016 fuera una versión republicana de Clinton, un reformista conservador, quien, habiendo aprendido de sus errores, saliera adelante, cabeza en alto con políticas económicas que pusieran al partido en sintonía con la mayoría y el voto no-blanco”.

Pero ello no está siendo así. De hecho, cada candidato parece más conservador que el anterior, especialmente los dos actuales favoritos, Donald Trump y Ben Carson. Pero las encuestas demuestran que los votantes no son así. De hecho, el año pasado, una encuesta de Gallup demostró que el cuarenta y cinco por ciento de los republicanos piensan que los ricos deben pagar más impuestos. Otra encuesta, por el Centro de Investigación Pew, mostró que más republicanos están a favor de un mayor gasto en Seguridad Social, Medicare, la educación y la infraestructura que a favor de cortar esos programas, tal como preconizan la mayoría de candidatos actuales republicanos. En statista también podemos ver como el voto joven ha dejado, ya hace tiempo de poder ser aprovechado por los republicanos, así como el de las mujeres, mucho más demócratas.

Tampoco consiguen llamar al voto de las minorías, que son cada vez menos minoría, y que tienden mayoritariamente hacia el voto demócrata. No solo eso, sino que el ir hacia la ideología más conservadora está alejando a estos votantes más que nunca. Está Rubio (latino) y está Jeb Bush (con mujer latina), pero quienes vencen, por ahora, y quienes hacen ir más hacia a la derecha a ambos, son los favoritos Trump y Carson. Es un terreno perdido, cada vez más. Los recientes ataques de Bush contra Rubio, cuando ambos serían los “republicanos moderados” de los que habla Wehner, tampoco ayuda a pensar en que el partido logre la victoria final ante una ciudadanía que cada vez comulga menos, de media, con lo que los candidatos republicanos defienden.

Otra encuesta interesante es saber qué gusta más y menos en un candidato a Presidente:

encuesta

Lo principal, que haya servido en el ejército y que tenga algo de experiencia política. Lo que menos, que sea ateo o que no tenga nada de experiencia.