Hillary podría ganar, pero todos pierden

Gallup es una empresa de consultoría basada en la investigación electoral. Fundada por George Gallup en 1935, la compañía se hizo famosa por sus encuestas de opinión pública, realizadas en Estados Unidos y en otros países. Hoy, Gallup sigue siendo una de las mayores y más fiables encuestadoras de Estados Unidos.

A principios de marzo, realizó una encuesta sobre las próximas elecciones norteamericanas de 2016, preguntando por el conocimiento que se tiene sobre los diferentes candidatos y sobre si se es o no favorable a cada uno de ellos. Los resultados fueron claros, especialmente respecto al Partido Demócrata.

1

El gráfico muestra a los —por ahora— 16 candidatos potenciales, once republicanos y cinco demócratas. Los candidatos que aparecen en el cuadrante superior derecho  estarían en la posición más ventajosa actualmente, ya que son, relativamente, los más conocidos, con una mayor ‘favorabilidad’ entre la ciudadanía. Además de Clinton, los republicanos Jeb Bush, Mike Huckabee y Rand Paul se sitúan en este espacio. Sin embargo, destaca Hillary Clinton como la más favorable, con 11 puntos de diferencia entre partidarios y detractores, mientras que en el resto de casos de ese cuadrante, las diferencias no suben de 2 ó 3 puntos.

Los candidatos en el cuadrante inferior derecho —Chris Christie y Rick Perry—se encuentran entre los más conocidos, pero los estadounidenses no les ven, en general, de manera positiva. Joe Biden y Ted Cruz están en los bordes de este cuadrante. El desafío para estos políticos, según Gallup, es cambiar  esa percepción existente sobre ellos, convirtiéndola en más positiva, ya que ambos son conocidos por la ciudadanía.

Por lo que se refiere a los candidatos en el cuadrante superior izquierdo —Marco Rubio, Scott Walker, Bobby Jindal, Ben Carson y la demócrata Elizabeth Warren— su valoración es más positiva que negativa, pero no son demasiado conocidos por el público. Tan sólo Rubio parece, por ahora, tener posibilidades de conseguir más visibilidad y mantener la valoración positiva.

Quienes peor lo tienen, según esta encuesta, son el republicano Rick Santorum y los demócratas Jim Webb y Bernie Sanders. No sólo son bastante desconocidos, comparados con otros candidatos, sino que, además, son mal valorados por aquellos que les conocen.

Gallup usó la misma encuesta para analizar más pormenorizadamente a los candidatos de ambos partidos.  Por lo que respecta al Partido Republicano, vemos que de los 11 posibles candidatos para la nominación presidencial republicana de 2016, Mike Huckabee y Jeb Bush son los más conocidos y tienen las mejores valoraciones  entre republicanos e independientes. Por su parte, Chris Christie es una de las figuras republicanas más conocidas entre las bases del partido pero tiene una muy mala valoración. Rand Paul y Rick Perry también tendrían posibilidades, aunque lejos de los dos líderes republicanos más valorados.

2

Por lo que se refiere al Partido Demócrata, el liderazgo de Hillary Clinton es claro, tanto en nivel de conocimiento sobre ella como en valoración positiva. Casi ocho de cada diez demócratas (79 %) tienen una opinión favorable sobre ella, con una ventaja de 15 puntos porcentuales sobre el vicepresidente Joe Biden y de 42 puntos sobre la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren. Además, Clinton lidera en todos los segmentos de los demócratas, incluyendo el sector más conservador.

3

Pero si hay algo que debe preocupar a ambos partidos, siguiendo con las recientes encuestas de Gallup, no es quién podría ser candidato, sino que es la primera vez que ninguno de los dos partidos llega al 40 % de valoración positiva.

4

Un 39 % de valoración positiva para los demócratas y un 37 % para los republicanos significa que están muy igualados, sí, pero también que el bipartidismo en Estados Unidos está perdiendo fuerza. No es nada grave, ya que un 76 % sigue siendo mucho, pero indica una desafección creciente ante los grandes partidos, y un aumento de los independientes. No hay el empuje suficiente para que nazca, seguramente, un tercer partido, pero sí para que el voto indeciso sea mucho mayor, y con él aumenten las posibilidades de tener unas elecciones mucho más reñidas.