En busca del voto latino: Jeb Bush, Elizabeth Warren y Cuba

El pasado martes, el Twitter de Jeb Bush, exgobernador de Florida, hermano e hijo, de los dos George de su familia que han sido Presidentes, anunciaba: “Me emociona anunciar que exploraré activamente la posibilidad de presentarme a presidente de Estados Unidos”. Es una declaración de intenciones en toda regla, y es el primer gran candidato que se presenta o que dice que intentará hacerlo.

Inmediatamente, desde todos los medios de comunicación se ha hablado de la posibilidad de volver al pasado, a 1996, donde dos familias, los Bush y los Clinton, se retaron para ver quien lograba ser Presidente. En esa batalla, Bill Clinton ganó a George H. Bush, el padre de Jeb. Para 2016, la prensa ya da por ganadora a Hillary Clinton como candidata demócrata (aunque ni siquiera se ha presentado aún), y como posible adversaria del pequeño de los Bush, si resulta ganador de unas primarias republicanas donde ahora empezarán a aparecer, previsiblemente, grandes nombres del partido, algunos esperando ya desde 2008 para hacerlo (en 2012 era complicado sacar a Obama de la Casa Blanca y muchos favoritos decidieron esperar).

Jeb Bush tendrá 63 años en 2016, seis menos que Hillary, pero la edad no parece inconveniente en estas esperadas elecciones. Además, en un contexto donde el voto latino es cada vez más importante, que Jeb hable fluidamente el español (está casado con una mexicana) es un plus para su candidatura.

Si Bush ganara las primarias republicanas, sin embargo, no significaría de por sí que debiera enfrentarse a Hillary, la gran favorita –aunque hay que recordar que ya lo era en 2008 y perdió ante Barack Obama-. La pasada semana le salió una potencial oponente, Elisabeth Warren (que tampoco se presenta oficialmente) que con un gran discurso, alejado del establishment de su partido, se está ganando a gritos su candidatura, bien vista por el lado más progresista del partido demócrata. Warren ya es tremendamente estimada por el lobby latino, donde ya en julio dio un discurso sobre igualdad de oportunidades y, como no, sobre una reforma legislativa que dé salida a 11 millones de indocumentados.

En Estados Unidos hay 50 millones de latinos. La mayoría (la gran mayoría) votan demócrata. La baza de Jeb Bush es acercarse a esos votantes, y conseguir la importante victoria de Florida. La maniobra de Barack Obama, de volver a las relaciones diplomáticas con Cuba puede ser un fuerte espaldarazo para el voto latino a los demócratas, especialmente en Texas, pero tal vez también pueda significar la pérdida del voto latino de Florida, con grandes lobbys a favor de mantener el bloqueo a la isla cubana.

Veremos!