Para ser primero, antes hay que ser segundo

El pasado sábado tuvo lugar el tercer debate demócrata para las primarias. A diferencia de los debates republicanos, donde el escenario muestra un abanico de -al menos- nueve candidatos presidenciales, en los debates demócratas sólo hay dos, o tal vez tres, si se cuenta al ex gobernador de Maryland, Martin O’Malley, que solo tiene el 5% de intención de voto. Esta desigualdad hace que indudablemente haya más “guerra”, diversión y entretenimiento en los debates de la derecha que en los de la izquierda. De hecho, en el debate republicano atrajo a 18 millones de espectadores, la tercera audiencia más grande en un debate de primarias. CNN también dijo que el debate de Las Vegas fue el segundo show (sí show) más visto en la historia de la cadena de televisión, según los ratings de Nielsen Fast National.

Por lo que respecta al debate demócrata, la ventaja de Hillary Clinton se hizo evidente desde el primer momento. El hecho de que no cayera ante las insistentes críticas y ataques por parte de sus dos contendientes reafirmó su liderazgo en la carrera. En vez de responder, Hillary Clinton enfocó todas sus energías en criticar a quien pronto será probablemente su principal contrincante, el líder en las encuestas republicanas, Donald Trump. Es decir, que la ex primera dama –bien asesorara- ignoró a sus oponentes, que es lo único que les podía volver a colocar en la carrera electoral.

Así, el debate del que se sigue hablando es el republicano de la semana pasada. Allí Trump siguió como siempre, pero por primera vez se vieron algunos cambios que nos muestran la estrategia de los diferentes candidatos.

En primer lugar, Cruz y Rubio se pelearon por el puesto número dos en las encuestas (sin atacar a Trump en ningún momento), sino atacándose el uno al otro. Durante las últimas semanas, los dos senadores cubanoamericanos, vestidos prácticamente iguales, han estado dando vueltas uno detrás del otro. A los 33 minutos del debate, empezó el cara a cara.

El senador Marco Rubio intentó mostrar a Ted Cruz como alguien que dejaría el país sin protección, mientras que Cruz hablaba de Rubio como alguien laxo en el tema de la inmigración fronteriza. Y es que cuando hay dos candidatos latinos, deben diferenciarse. Tal como indicaba el New York Times, Marco Rubio vive entre dos culturas, las “fritas” y las hamburguesas, el español y el inglés en una ciudad que es tan cómodamente bilingüe que las noticias las dan en los dos idiomas. Mientras tanto, Ted Cruz, se mueve entre las botas cowboy, los cinturones gigantes, la  política de derecha y la Iglesia Baptista. Cruz es un outlier en un Estado en donde ser hispano significa ser mexicano-americano, estudió en una escuela cristiana principalmente de “blancos” y prefiere hablar spanglish que español.

Ambos candidatos representan una línea divisoria en la política americana; dos hispanos en el top de candidatos a presidente, y quienes se enfrentan constantemente por temas como la inmigración y la defensa nacional. Sus encuentros se han convertido en una de las narrativas más importantes de esta campaña, y ambos se presentan como la alternativa a Donald Trump.

Las campañas de Ted Cruz y Marco Rubio reflejan la gran diferencia entre dos corrientes o dos aproximaciones muy distintas al tema de los latinos en EEUU. Sin embargo, ninguno de los dos ha encontrado la manera de llegar a los latinos, o no mejor que los demócratas; pero si alguno tiene un discurso más consecuente con su forma de ser y su discurso, es Rubio. Cruz pareciera no estar tan en contacto con su herencia cubana.

En segundo lugar, Jeb Bush fue el único que atacó vivamente a Trump. Hubo un Bush mucho más preparado y serio que retó a los candidatos, y en especial al máximo favorito, por la falta de seriedad en sus propuestas en política exterior y en la estrategia para enfrentarse a ISIS y el terrorismo.

Pronto empezaremos a ver los resultados del debate reflejados en las encuestas. Los candidatos con mayor probabilidad de ver algún tipo de cambio son: Cruz, Rubio y Bush. Trump fue Trump, y los demás estuvieron prácticamente ausentes. Carson puede incluso caer algo más…

A falta de derrotar al líder, hay que derrotar al segundo (que ahora es Cruz), para tener posibilidades finales.