¿Qué ha conseguido Bernie Sanders?

La victoria de Bernie Sanders en las primarias demócratas cada vez es más complicada y utópica. Para llegar con la mayoría de los delegados a la Convención del partido, Sanders necesita ganar el 58 % de los delegados que quedan, lo que representa un reto enorme, sobre todo si se enfrenta a lo que parecen ser nuevas derrotas en estados como Delaware, Maryland y Pensilvania.

Una de las pruebas de que Sanders está dejando de ser un problema para Hillary es que ella ha vuelto a hacer lo que realizaba al principio de su campaña: ha dejado de hablar de Bernie para hacerlo de Trump o Cruz. Sólo habló de Sanders en la terrible racha de 8 de 9 derrotas de estas últimas semanas. Antes —como ahora— su enemigo es ya el presidenciable republicano, sea quien sea. Y lo demostró en su gran mitin de ayer en Pennsylvania, donde Bernie ni siquiera fue nombrado.

Pero la campaña de Sanders sí que puso contra las cuerdas a Hillary, más de lo que se esperaba:

En primer lugar, ha logrado apelar a la emoción, mucho más que cualquier otro candidato. Esas emociones han logrado movilizar a miles de personas que hasta ahora no se habían involucrado en la política del país. Si Sanders pierde la nominación (que sería lo más lógico y normal), puede hacer que muchos de sus activistas se desmovilicen y no ayuden a los demócratas ni vayan a votar. Su derrota en Nueva York ha traído una sensación de tristeza entre sus simpatizantes, que su equipo de campaña intenta ahora animar, pero su momentum, aunque seguro que ganará alguna primaria más, parece haber pasado.

En segundo lugar, el desgaste. Sanders ha conseguido minar la popularidad de Hillary, entre republicanos, pero también entre demócratas. Una reciente encuesta publicada por The Wall Street Journal muestra que el 55 % de los estadounidenses rechazan a Hillary. Trump lo tiene peor, por eso: recibe el 65 % de rechazo. En cualquier caso, no han sido unas primarias de consolidación de su imagen, que es lo que los asesores de Clinton querían desde el principio, y lo que tal vez hubieran logrado con unas primarias «apacibles».

En tercer lugar, el dinero. Hillary ha logrado recaudar 263 millones de dólares desde que se presentó a las elecciones. De ellos, 76 millones provienen de Super PACs. Es la cifra más alta entre todos los candidatos. La segunda es la de su contrincante, Bernie Sanders, con 185 millones (todos recibidos de personas individuales). Tercera, la de Jeb Bush (162) y cuarta  la de Cruz (140). De los 263 millones logrados por Hillary, se han gastado ya 159. Y todo para mantenerse como líder en la contienda con Bernie. Si el candidato de Vermont no hubiera estado tan fuerte, Clinton habría guardado mucho más dinero para la campaña presidencial. Por parte de Sanders, lo ha luchado todo, gastando 168 millones de los 180 recibidos.

En cuarto lugar, Sanders, a través de sus mensajes, ha logrado situar su discurso a la izquierda del partido, lo que ha hecho que Hillary también tenga que hacer guiños a la izquierda para no perder votos y mantenerse como candidata demócrata. Es parecido a lo sucedido en el Partido Republicano: tanto mensaje ultraconservador hizo que los candidatos tuvieran que pensar en ese público, que en primarias suele votar más.