Romney se retira, avanza Bush

El domingo, Mitt Romney, ex candidato presidencial contra Barack Obama en 2012 y ex candidato en las primarias republicanas de 2008 —donde perdió contra John McCain—, dijo que no se presentaría a las elecciones de 2016. El anuncio fue hecho sólo tres semanas después de anunciar su intención de presentarse por tercera vez, y no fue en un lugar cualquiera, sino en un acto de partido delante de treinta grandes donantes.

La noticia no fue muy bien recibida por el resto de miembros de su partido, ya que su mala proyección en campaña podría acompañar al resto de republicanos que se presentaran a las primarias o a la contienda final contra los demócratas. Además, su cercanía al aparato y su imagen de hombre de negocios pragmático, moderado y con experiencia en la gestión, se asemejaba demasiado a la del —ahora más que nunca— máximo favorito para obtener la candidatura republicana: Jeb Bush.

En estas tres semanas, el equipo —más que engrasado— de Romney había estado llamando a donantes de todo el país para conseguir fondos, así como empezando a organizar a sus activistas para una larguísima campaña, donde recuperar alianzas y contactos perdidos y, sobre todo, desbancar a su gran rival, Bush. Tal vez las expectativas para Romney no han sido demasiado esperanzadoras, o ha recibido negativas, y de ahí su retirada, dejando la vía libre para el nuevo de la saga Bush, el ex gobernador de Florida, que también se está moviendo entre los grandes donantes, esos que se habrían negado a dar dinero a Romney puesto que ya están comprometidos con el pequeño de los Bush.

Curiosamente, en 2008, no fue hasta muy tarde (primarias de Illinois) cuando Jeb Bush apoyó públicamente a Romney en las anteriores elecciones, al ver que iba a ganar casi con total seguridad. Hasta ese momento, se hablaba de que en caso de que ninguno de los cuatro candidatos (Romney, Santorum, Gingrich y Paul) consiguieran los 1.144 delegados necesarios, Jeb Bush sería el máximo candidato, ya que en ese tipo de convenciones abiertas (ha habido sólo dos en los últimos sesenta años en ambos partidos, donde resultaron vencedores Dewey y Stevenson —y los dos, por cierto, perdieron finalmente en las elecciones presidenciales—) cualquier republicano puede presentarse, haya participado en primarias o no.

En esta ocasión, Romney se puede decir que le ha devuelto el «favor» a Jeb Bush, mucho antes, y le ha puesto en bandeja, o eso parece a estas alturas, la candidatura republicana y el favor de todos los donantes moderados y del aparato de Washington. Aún queda mucho tiempo.