Adiós a las islas Marquesas

Para despedirme de las islas Marquesas no se me ocurre nada mejor que hablar de un barco y de un avión. No se trata, por supuesto, de un barco y un avión cualquiera. Ambos tienen nombre propio: el primero se llama Aranui y el segundo Jojo. El Aranui (nombre que significa en maorí camino largo) es el barco que comunica las islas con Papeete, la capital de la Polinesia francesa. Es medio carguero y medio barco de pasajeros, y es una auténtica delicia navegar en él, ya que no sólo te permite desplazarte entre las islas si no también contemplar las entretenidas maniobras de carga y descarga, como la que ilustra la foto en la isla de Fatu Hiva.
El Aranui actual, que ya es el número 3, fue construido en Rumanía, mide 117 metros de eslora y puede llevar hasta a 200 pasajeros. Recuerdo la alegría con que lo recibieron en el puerto de Nuku Hiva. “¿Llega un amigo, un familiar?”, pregunté ante tanto alborozo. “Mucho mejor: nos habíamos quedado sin cerveza y el Aranui trae refuerzos”, me respondieron. Así es el Aranui. El Jojo es otra cosa. Fue el avión del cantante belga Jacques Brel cuando decidió quedarse a vivir en el paraíso, es decir, en la isla de Hiva Oa.
En vida de Jacques Brel, fallecido en 1978, el Jojo comunicaba Hiva Oa con las otras islas, y cuentan que el cantante siempre lo ofrecía a los enfermos o necesitados. Ahora se exhibe en un museo de la isla, para que el mundo sepa de la solidaridad del cantante belga, enterrado en la isla, cerca de la tumba de Paul Gauguin. Los isleños lo muestran con orgullo, pero añaden que es una lástima que ya no pueda volar.