Air Tahití tiene 5 o 6 vuelos diarios entre Tahití y Bora Bora, lo que asegura un flujo constante de turistas. El problema, en mi caso, es que cuando fui allí para escribir un reportaje, sólo veía parejas que se arrullaban, se miraban con cara de besugo y se hacían arrumacos sin fin. En fin, cosas del amor recién estrenado… No es extraño, visto lo visto, que en Bora Bora me aficionara al submarinismo.
En un bar de Bora Bora, por cierto, asistí a una escena impagable. Había una pareja con aspecto de aburrirse mucho (el paraíso a veces cansa) y un camarero les preguntó de donde eran. Él respondió que de Alemania. La siguiente pregunta fue si eran “honeymooners”. A lo que él, muy serio, contestó: “No, somos de Frankfurt”. Fue un caso obvio de lost in translation, pero entonces se me ocurrió que si todos los que van de luna de miel a Bora Bora repitieran para el divorcio, el negocio del turismo en la isla sería inconmensurable.


