Bulgaria, lejos del comunismo

El comunismo queda lejos en Bulgaria. Desde que en 1991 el país dejó de ser una república popular, no puede decirse que los símbolos del comunismo hayan permanecido. La estrella roja que coronaba la imponente sede del Comité Central del partido ha ido a parar a un museo y la estatua de Lenin que presidía el centro de Sofía ha sido reemplazada por una estatua de Santa Sofía que, acorde con los nuevos tiempos, luce con un anuncio de cerveza al fondo.
Si uno se esfuerza, sin embargo, conseguirá encontrar en los carteles de festivales de música alternativa alguna referencia a Lenin, aunque, en fin, tampoco puede decirse que sea muy respetuosa con el personaje.
De todos modos, con Lenin o sin Lenin, es evidente que Bulgaria transita ahora por caminos más democráticos en los que los intelecturales (obsérvense el detalle de las gafas y la sonrisa del tipo de la siguiente foto) y las rubias amantes de la fruta unen sus esfuerzos para sacar el país adelante.
 Conclusión: merece la pena viajar a Bulgaria, un país que siempre sorprende.