Con Islandia a cuestas

Desde que en 2002 publiqué mi libro de viajes por Islandia titulado La isla secreta, puede decirse que llevo a Islandia en mi mochila. Desde entonces he regresado varias veces a ese país maravilloso, donde tengo la suerte de contar con muchos amigos, pero incluso sin salir de España es mucha la gente que me asocia con Islandia. Sólo me faltaba publicar recientemente Islandia: Revolución bajo el volcán, para que la cosa fuera a más. Y yo encantado, claro.
       Mañana, domingo (3 de junio) voy a la Feria del Libro de Madrid para promocionar mi último libro sobre Islandia, que viene a ser un complemento del primero. Me gusta hablar de Islandia y hablar con gente enamorada de Islandia. Ahora, con el fenómeno de los indignados, tengo la sensación que el interés por este pequeño país va a más, ya que la actitud decidida de los islandeses ante las corrupciones de la banca y la complicidad de los políticos son ejemplares. Algunos banqueros ya están en la cárcel y el ex primer ministro se sentó en el banquillo de los acusados. Y aquí aún estamos toreando el caso Bankia…
       Este verano no creo que vaya a Islandia, aunque sí tengo previsto viajar a Groenlandia, un poco más lejos. De todos modos, me queda el recuerdo de mi viaje allí el verano pasado y el que hice en mayo de 2010, cuando la erupción del famoso volcán Eyjafiallajökull montó el lío en el espacio aéreo europeo. Me queda, de entonces, el recuerdo de las granjas cercanas al volcán medio sepultadas por las cenizas.
     Otro recuerdo que tengo es el de los estudiantes voluntarios que se apuntaron rápidamente para colaborar en limpiar las muchas cenizas que cubrían las casas.
     Una vez más, ante las dificultades, los islandeses demostraron que saben ser solidarios y arrimar el hombro. Por cierto, ahora vuelve a hablarse de otra posible erupción cerca de Reykjavik… Los islandeses, sin embargo, se encogen de hombros. Es lo que ocurre cuando tienes una erupción cada cuatro años…
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