El faro del fin del mundo

 

Hay un pequeño faro pintado de blanco y rojo que ejerce desde hace años de estrella del canal del Beagle. Los barcos turísticos se acercan hasta él desde Ushuaia y contornean la pequeña isla rocosa en la que se levanta mientras los turistas lo ametrallan con sus cámaras. Es un faro famoso y fotogénico que hay quien vincula al faro del fin del mundo de la novela de Jules Verne. Por el camino pueden verse cormoranes, focas y miles de aves que revolotean con rumbo indefinido.
IMG_0677De hecho, el faro del fin del mundo debería de ser el del cabo de Hornos, ante el cual se juntan los océanos Pacífico y Atlántico en una clamorosa desarmonía que origina altas olas y un mar revuelto. Pero este faro queda demasiado lejos. Así, pues, los turistas le hacen la foto al faro de la isla des Éclaireurs y vuelven a casa pregonando que es nada menos que el faro del fin del mundo.
IMG_8657Navegamos de noche por el canal del Beagle, entre altas montañas. Las aguas todavía están tranquilas y las nubes y el sol dan lugar a espectaculares juegos de luz. En la orilla sur se ve Puerto Williams, la población chilena que le disputa a Ushuaia el honor de ser “ciudad del fin del mundo”. Poco después el canal se abre a las aguas del Drake, un paso marítimo abierto y mítico, marcado por numerosos naufragios. Destino: la Antártida.