África Archivo

  • En cuestiones de decadencia, como en casi todo, hay un punto de no retorno. La decadencia tiene su encanto mientras no rebase unos límites, pero cuando va un poco más allá puede convertirse en ruina. Grand Bassam, la ciudad marfileña declarada Patrimonio de la Humanidad en 2012, está justo en este punto en el que los edificios coloniales, asediados por el paso del tiempo, la humedad, la desidia y la maleza, tienen aún un encanto innegable. Un paso más, sin embargo, y el encanto se […]

    La encantadora decadencia de Grand Bassam

    En cuestiones de decadencia, como en casi todo, hay un punto de no retorno. La decadencia tiene su encanto mientras no rebase unos límites, pero cuando va un poco más allá puede convertirse en ruina. Grand Bassam, la ciudad marfileña declarada Patrimonio de la Humanidad en 2012, está justo en este punto en el que los edificios coloniales, asediados por el paso del tiempo, la humedad, la desidia y la maleza, tienen aún un encanto innegable. Un paso más, sin embargo, y el encanto se […]

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  • Abidján es una gran ciudad típicamente africana, difícil de entender a primera vista, a caballo entre el mar y la laguna. Sea como sea, lo que más me llama la atención es la cantidad de gente que acude a lavar la ropa a orillas del riachuelo Banco. Para secar la colada, no problem: lo mejor es tenderla con esmero sobre la hierba y los arbustos. Abidjan tiene un puerto enorme y viven en ella entre tres y cinco millones de habitantes, aunque hay quien eleva […]

    Lavar la ropa en Abidjan

    Abidján es una gran ciudad típicamente africana, difícil de entender a primera vista, a caballo entre el mar y la laguna. Sea como sea, lo que más me llama la atención es la cantidad de gente que acude a lavar la ropa a orillas del riachuelo Banco. Para secar la colada, no problem: lo mejor es tenderla con esmero sobre la hierba y los arbustos. Abidjan tiene un puerto enorme y viven en ella entre tres y cinco millones de habitantes, aunque hay quien eleva […]

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  • Hay países en los que, desde el primer momento, te sientes bienvenido. Costa de Marfil, sin ir más lejos. Influye que viajé allí invitado por el Ministerio de Turismo y formando parte de una delegación española que, fuera donde fuera, era recibida con aplausos, vítores, danzas, jolgorio, abrazos, sonrisas, vino de palma y rituales de bienvenida. En resumen, algo así como Bienvenido Mister Marshall, pero en versión africana. El periplo empezó por la preciosa playa de Grand Jacques, en una carpa bajo las palmeras en […]

    Bienvenidos a Costa de Marfil

    Hay países en los que, desde el primer momento, te sientes bienvenido. Costa de Marfil, sin ir más lejos. Influye que viajé allí invitado por el Ministerio de Turismo y formando parte de una delegación española que, fuera donde fuera, era recibida con aplausos, vítores, danzas, jolgorio, abrazos, sonrisas, vino de palma y rituales de bienvenida. En resumen, algo así como Bienvenido Mister Marshall, pero en versión africana. El periplo empezó por la preciosa playa de Grand Jacques, en una carpa bajo las palmeras en […]

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  • Me gusta Solitaire, un lugar perdido en el desierto del Namib en el que se amontonan viejos coches desvencijados e historias de soledad. Es, de hecho, poco más que una gasolinera, una tienda, una oficina de correos y un motel adosado. Es también un lugar de encuentro al que dan vida los granjeros de los alrededores, que acuden a Solitaire en busca de un último trago. Dicen que le pusieron el nombre de Solitaire por la obvia soledad del lugar y por el nombre que […]

    Desde un lugar llamado Solitaire

    Me gusta Solitaire, un lugar perdido en el desierto del Namib en el que se amontonan viejos coches desvencijados e historias de soledad. Es, de hecho, poco más que una gasolinera, una tienda, una oficina de correos y un motel adosado. Es también un lugar de encuentro al que dan vida los granjeros de los alrededores, que acuden a Solitaire en busca de un último trago. Dicen que le pusieron el nombre de Solitaire por la obvia soledad del lugar y por el nombre que […]

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  • Hay una duna en el desierto del Namib, cerca de Sesriem, que mide más de cien metros de altura y recibe el nombre de 45. Alguien podría pensar que Namibia es un país tan ordenado, tan alemán, que hasta enumeran las dunas. No, no es eso. Lo que pasa es que la duna en cuestión se encuentra en el kilómetro 45 del parque de Sossusvlei. Resulta curioso que para acceder a la región de Sossusvlei tienes que conducir por cientos de kilómetros de pistas de […]

    La duna 45 del Namib

    Hay una duna en el desierto del Namib, cerca de Sesriem, que mide más de cien metros de altura y recibe el nombre de 45. Alguien podría pensar que Namibia es un país tan ordenado, tan alemán, que hasta enumeran las dunas. No, no es eso. Lo que pasa es que la duna en cuestión se encuentra en el kilómetro 45 del parque de Sossusvlei. Resulta curioso que para acceder a la región de Sossusvlei tienes que conducir por cientos de kilómetros de pistas de […]

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  • En Namibia, cerca de la ciudad de Lüderitz, hay una ghost town fascinante llamada Kolmanskup. Fue, hace un centenar de años, una ciudad marcada por la fiebre de los diamantes. Muchos alemanes acudieron a este lugar, junto al desierto, en busca de fortuna. Encontraron diamantes y levantaron casas de estilo alemán, un casino, una fábrica de hielo y hasta un hospital. Hoy, sin embargo, sólo queda desolación, con las casas invadidas por la arena. La fortuna pasó de largo en Kolmanskup. Se encontraron diamantes más […]

    La ciudad invadida por la arena del desierto

    En Namibia, cerca de la ciudad de Lüderitz, hay una ghost town fascinante llamada Kolmanskup. Fue, hace un centenar de años, una ciudad marcada por la fiebre de los diamantes. Muchos alemanes acudieron a este lugar, junto al desierto, en busca de fortuna. Encontraron diamantes y levantaron casas de estilo alemán, un casino, una fábrica de hielo y hasta un hospital. Hoy, sin embargo, sólo queda desolación, con las casas invadidas por la arena. La fortuna pasó de largo en Kolmanskup. Se encontraron diamantes más […]

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  • Namibia es el escenario ideal para una road movie. Y es que en este enorme país (825.000 kilómetros cuadrados, casi el doble que España) viven sólo dos millones de personas. Los desiertos del Kalahari y del Namib tienen la culpa del despoblamiento. No obstante, no creo que haya país africano con mejores carreteras que Namibia. Puedo comprobarlo en el viaje de más de mil kilómetros que me lleva de Etosha a Lüderitz; las rectas infinitas y una soledad atávica me acompañan, aunque nunca falta la […]

    De “road movie” por Namibia

    Namibia es el escenario ideal para una road movie. Y es que en este enorme país (825.000 kilómetros cuadrados, casi el doble que España) viven sólo dos millones de personas. Los desiertos del Kalahari y del Namib tienen la culpa del despoblamiento. No obstante, no creo que haya país africano con mejores carreteras que Namibia. Puedo comprobarlo en el viaje de más de mil kilómetros que me lleva de Etosha a Lüderitz; las rectas infinitas y una soledad atávica me acompañan, aunque nunca falta la […]

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  • Lo bueno del Parque Nacional de Etosha, igual que sucede en el Kruger, en Sudáfrica, es que puedes entrar al volante de tu propio coche (en mi caso un Toyota Corolla alquilado; si siquiera un 4×4) para ir a la caza y captura (fotográfica, por supuesto) de la fauna salvaje. La contemplación de elefantes, leones, jirafas, rinocerontes, guepardos, cebras, avestruces, ñus y miles de gacelas te hace sentir como si estuvieras conduciendo por el mismísimo Jardín del Edén. Ya lo decía Alberto Moravia: “África, en […]

    Al volante por el Jardín del Edén

    Lo bueno del Parque Nacional de Etosha, igual que sucede en el Kruger, en Sudáfrica, es que puedes entrar al volante de tu propio coche (en mi caso un Toyota Corolla alquilado; si siquiera un 4×4) para ir a la caza y captura (fotográfica, por supuesto) de la fauna salvaje. La contemplación de elefantes, leones, jirafas, rinocerontes, guepardos, cebras, avestruces, ñus y miles de gacelas te hace sentir como si estuvieras conduciendo por el mismísimo Jardín del Edén. Ya lo decía Alberto Moravia: “África, en […]

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  • Cambio de continente: regreso a mi querida África. Un largo viaje en avión, con varias escalas en las que el tiempo se diluye, me deja en Windhoek, la capital de Namibia, desde donde viajo en coche hasta Swakopmund. Llego de noche, pero con la mente suficientemente abierta para ver que Namibia es un país que funciona con eficacia alemana. Es una África distinta, pero es, al fin y al cabo, África. Al día siguiente, la visión de las dunas en la carretera de Walvis Bay […]

    La Costa de los Esqueletos de Namibia

    Cambio de continente: regreso a mi querida África. Un largo viaje en avión, con varias escalas en las que el tiempo se diluye, me deja en Windhoek, la capital de Namibia, desde donde viajo en coche hasta Swakopmund. Llego de noche, pero con la mente suficientemente abierta para ver que Namibia es un país que funciona con eficacia alemana. Es una África distinta, pero es, al fin y al cabo, África. Al día siguiente, la visión de las dunas en la carretera de Walvis Bay […]

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  • El fin del viaje siempre se acelera. Estás en la gloria en el Ngorongoro, admirando uno de los paisajes más bellos del mundo, y de repente te ves inmerso en el torbellino del largo regreso a casa. Por si lo habías olvidado, los viajes no duran eternamente. A las 7 de la mañana iniciamos el largo descenso hacia Arusha, pero en el pueblo de Karatu tenemos que parar: la amortiguación se queja. En una gasolinera muy africana un mecánico local hace una chapuza recubriendo las […]

    El largo regreso a casa desde el Ngorongoro

    El fin del viaje siempre se acelera. Estás en la gloria en el Ngorongoro, admirando uno de los paisajes más bellos del mundo, y de repente te ves inmerso en el torbellino del largo regreso a casa. Por si lo habías olvidado, los viajes no duran eternamente. A las 7 de la mañana iniciamos el largo descenso hacia Arusha, pero en el pueblo de Karatu tenemos que parar: la amortiguación se queja. En una gasolinera muy africana un mecánico local hace una chapuza recubriendo las […]

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