Alaska Archivo

  • Regreso de Alaska, pero perdura en la mente una memoria del viaje predominantemente blanca, blanca como la nieve y el hielo, blanca como los paisajes de Alaska, blanca como el terrible “silencio blanco” del que escribe Jack London. “De innumerables artimañas se sirve la Naturaleza para convencer al hombre de su finitud”, leo. “Y de entre todas ellas la más temible, la más estremecedora, es la pasividad del silencio blanco”. El silencio blanco, el frío intenso, la soledad… son ahora ideas lejanas que ilustran una […]

    Del silencio blanco de Jack London al Grizzly Man

    Regreso de Alaska, pero perdura en la mente una memoria del viaje predominantemente blanca, blanca como la nieve y el hielo, blanca como los paisajes de Alaska, blanca como el terrible “silencio blanco” del que escribe Jack London. “De innumerables artimañas se sirve la Naturaleza para convencer al hombre de su finitud”, leo. “Y de entre todas ellas la más temible, la más estremecedora, es la pasividad del silencio blanco”. El silencio blanco, el frío intenso, la soledad… son ahora ideas lejanas que ilustran una […]

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  • Después de recorrer más de 2.000 kilómetros por carreteras solitarias queda claro que los límites entre la civilización y la vida salvaje no siempre están claros en Alaska. Que se lo pregunten si no a los alces, que hace unos años tenían todo el país para correr a sus anchas y ahora se encuentran con la barrera de las autopistas. Según las estadísticas, unos 250 mueren cada año atropellados, y cerca de Anchorage hay un cartel que lleva el recuento de los muertos: 118 desde […]

    Alces que mueren en las carreteras de Alaska

    Después de recorrer más de 2.000 kilómetros por carreteras solitarias queda claro que los límites entre la civilización y la vida salvaje no siempre están claros en Alaska. Que se lo pregunten si no a los alces, que hace unos años tenían todo el país para correr a sus anchas y ahora se encuentran con la barrera de las autopistas. Según las estadísticas, unos 250 mueren cada año atropellados, y cerca de Anchorage hay un cartel que lleva el recuento de los muertos: 118 desde […]

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  • Desde la ventana de mi habitación, en un Bed & Breakfast de Trapper Creek, Alaska, se ve un extenso campo nevado y, al fondo, dominando el paisaje, los 6.194 metros del McKinley, la montaña más alta de Norteamérica, que al amanecer se tiñe de un rosa místico. Alrededor de la gran montaña se extiende un impresionante conjunto de picos, glaciares, valles, cascadas, ríos, arroyos, lagos y lugares maravillosos que forman parte de los 5.430 kilómetros cuadrados del Parque Nacional de Denali, donde se puede disfrutar […]

    La Alaska de “Into the Wild”

    Desde la ventana de mi habitación, en un Bed & Breakfast de Trapper Creek, Alaska, se ve un extenso campo nevado y, al fondo, dominando el paisaje, los 6.194 metros del McKinley, la montaña más alta de Norteamérica, que al amanecer se tiñe de un rosa místico. Alrededor de la gran montaña se extiende un impresionante conjunto de picos, glaciares, valles, cascadas, ríos, arroyos, lagos y lugares maravillosos que forman parte de los 5.430 kilómetros cuadrados del Parque Nacional de Denali, donde se puede disfrutar […]

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  • En un tiempo lejano la aurora boreal era una canción del Dúo Dinámico (“Quisiera ser aurora boreal…”). Sólo palabras; nada que se tradujera en imágenes. A los 20 años, sin embargo, en mi primer viaje a Laponia, la aurora empezó a coger forma gracias a una bella noruega de mirada lánguida llamada Solveig. “El invierno nórdico no es tan duro como pensáis los mediterráneos”, murmuró bajo el sol de medianoche. “Cierto que la noche se eterniza, nieva y hace mucho frío, pero lo das todo […]

    Hipnóticas auroras boreales

    En un tiempo lejano la aurora boreal era una canción del Dúo Dinámico (“Quisiera ser aurora boreal…”). Sólo palabras; nada que se tradujera en imágenes. A los 20 años, sin embargo, en mi primer viaje a Laponia, la aurora empezó a coger forma gracias a una bella noruega de mirada lánguida llamada Solveig. “El invierno nórdico no es tan duro como pensáis los mediterráneos”, murmuró bajo el sol de medianoche. “Cierto que la noche se eterniza, nieva y hace mucho frío, pero lo das todo […]

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  • 38 grados bajo cero! Brrr… Eso es frío, mucho frío, aunque hay quien piensa que yo me lo he buscado por viajar a Alaska en enero. Y si además de ir a Alaska me dejo tentar por la toponimia y decido pasar un par de noches en una cabaña de un pueblo llamado North Pole, peor todavía. ¡38 grados bajo cero! Brrr… La cabaña de troncos, en un bosque nevado, parece escapada de un libro de Jack London, aunque cuenta con una barbacoa y una […]

    Noticia del Polo Norte, a 38 bajo cero

    38 grados bajo cero! Brrr… Eso es frío, mucho frío, aunque hay quien piensa que yo me lo he buscado por viajar a Alaska en enero. Y si además de ir a Alaska me dejo tentar por la toponimia y decido pasar un par de noches en una cabaña de un pueblo llamado North Pole, peor todavía. ¡38 grados bajo cero! Brrr… La cabaña de troncos, en un bosque nevado, parece escapada de un libro de Jack London, aunque cuenta con una barbacoa y una […]

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  • Ha cambiado el viento. El del sur, que días atrás traía a Alaska unas sorprendentes temperaturas bajas para enero (en torno a las 0 grados), ha cesado y ahora sopla el gélido viento del norte. Los alaskianos respiran tranquilos: “Todo vuelve a ser como tiene que ser”, me dice un tiparrón envuelto en pieles en Tok. Cuando para de nevar, el termómetro inicia un descenso en caída libre; alcanzamos los 28 bajo cero y la gente sonríe satisfecha. Si vives en una tierra extrema, en […]

    Alaska, a 28 grados bajo cero

    Ha cambiado el viento. El del sur, que días atrás traía a Alaska unas sorprendentes temperaturas bajas para enero (en torno a las 0 grados), ha cesado y ahora sopla el gélido viento del norte. Los alaskianos respiran tranquilos: “Todo vuelve a ser como tiene que ser”, me dice un tiparrón envuelto en pieles en Tok. Cuando para de nevar, el termómetro inicia un descenso en caída libre; alcanzamos los 28 bajo cero y la gente sonríe satisfecha. Si vives en una tierra extrema, en […]

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  • Cuando aterrizo en Anchorage, a medianoche, la nieve cubre la pista y cae una nevada que lo cubre todo de un silencio blanco. Es el ambiente invernal que esperaba encontrar en enero, pero el taxista que me lleva al centro, un macedonio enfurruñado, me informa, escandalizado, de que “¡estamos a 2 grados positivos!”. Y añade, cabreado: “Antes en enero llegábamos a 30 bajo cero. Llevo quince años en Alaska y nunca habíamos tenido un invierno tan suave. El tiempo está loco, loco”.              Bueno, pues […]

    Carreteras nevadas de Alaska

    Cuando aterrizo en Anchorage, a medianoche, la nieve cubre la pista y cae una nevada que lo cubre todo de un silencio blanco. Es el ambiente invernal que esperaba encontrar en enero, pero el taxista que me lleva al centro, un macedonio enfurruñado, me informa, escandalizado, de que “¡estamos a 2 grados positivos!”. Y añade, cabreado: “Antes en enero llegábamos a 30 bajo cero. Llevo quince años en Alaska y nunca habíamos tenido un invierno tan suave. El tiempo está loco, loco”.              Bueno, pues […]

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  • Ya sé que el título es una obviedad, pero cuando aterrizo en Anchorage, después de 28 horas de aviones, aeropuertos e incomodidades, es lo primero que se me ocurre. Sí, señor, Alaska pilla lejos, muy lejos, y yo aún diría más, todavía pilla más lejos en invierno, cuando la luz escasea, abunda la nieve y el frío arrecia. La sensacion de lugar límite crece. El camino es largo, pero te regala imágenes maravillosas. Uno de los vuelos me ha llevado de Franfkurt a Seattle, pasando […]

    Y que lejos que está Alaska…

    Ya sé que el título es una obviedad, pero cuando aterrizo en Anchorage, después de 28 horas de aviones, aeropuertos e incomodidades, es lo primero que se me ocurre. Sí, señor, Alaska pilla lejos, muy lejos, y yo aún diría más, todavía pilla más lejos en invierno, cuando la luz escasea, abunda la nieve y el frío arrecia. La sensacion de lugar límite crece. El camino es largo, pero te regala imágenes maravillosas. Uno de los vuelos me ha llevado de Franfkurt a Seattle, pasando […]

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