Nueva Zelanda Archivo

  • De vez en cuando, en los viajes, te encuentras sin haberlo previsto con un paraíso que te hace pensar que ya no quieres ir más allá. Es el caso de Marahau, un pueblecito situado en el extremo norte de la Isla del Sur, en Nueva Zelanda. El pueblo, de hecho, no es gran cosa: unas pocas casas, dos càmpings alternativos y uno de carvanas, unos cuantos bares, un par de lodgesselectos y una roulotteeternamente aparcada donde dos jóvenes alternativos sirven platos sencillos y venden bebidas […]

    El paraiso de Marahau (NZ)

    De vez en cuando, en los viajes, te encuentras sin haberlo previsto con un paraíso que te hace pensar que ya no quieres ir más allá. Es el caso de Marahau, un pueblecito situado en el extremo norte de la Isla del Sur, en Nueva Zelanda. El pueblo, de hecho, no es gran cosa: unas pocas casas, dos càmpings alternativos y uno de carvanas, unos cuantos bares, un par de lodgesselectos y una roulotteeternamente aparcada donde dos jóvenes alternativos sirven platos sencillos y venden bebidas […]

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  • <!–[if !mso]><![endif]–> La naturaleza, en Nueva Zelanda, parece que juegue en otra división. Aquí es todo más grande, más bonito y más verde. Lo he podido comprobar en el viaje en coche desde Auckland hasta Rotorua. Un paisaje ondulado, muy verde, con grandes rebaños de vacas, granjas de madera que parecen escapadas del Oeste, árboles gigantes que lo presiden todo y, de vez en cuando, un bosque sagrado de los maorís, con helgueras que juegan a ser árboles. Todo es precioso, pero de lo visto […]

    La Puerta del Infierno

    <!–[if !mso]><![endif]–> La naturaleza, en Nueva Zelanda, parece que juegue en otra división. Aquí es todo más grande, más bonito y más verde. Lo he podido comprobar en el viaje en coche desde Auckland hasta Rotorua. Un paisaje ondulado, muy verde, con grandes rebaños de vacas, granjas de madera que parecen escapadas del Oeste, árboles gigantes que lo presiden todo y, de vez en cuando, un bosque sagrado de los maorís, con helgueras que juegan a ser árboles. Todo es precioso, pero de lo visto […]

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  • ¡Doce horas de diferencia! ¡Ahí es nada! Es lo que tiene irse a las Antípodas en febrero: que aterrizas en pleno verano mientras en Europa hace un frío invernal, pero te quedas descolocado por culpa del cambio de hora. Un par o tres de horas se aguantan; seis o siete te dejan un poco tarumba, pero más o menos se pueden negociar; con 12, en cambio, ya no hay componenda que valga. La medianoche de allí es el mediodía de aquí; la noche es el […]

    ¿Una manzana bomba?

    ¡Doce horas de diferencia! ¡Ahí es nada! Es lo que tiene irse a las Antípodas en febrero: que aterrizas en pleno verano mientras en Europa hace un frío invernal, pero te quedas descolocado por culpa del cambio de hora. Un par o tres de horas se aguantan; seis o siete te dejan un poco tarumba, pero más o menos se pueden negociar; con 12, en cambio, ya no hay componenda que valga. La medianoche de allí es el mediodía de aquí; la noche es el […]

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  • Mañana vuelo a Nueva Zelanda. ¡Por fin! Sé que me espera una paliza aérea de más de 26 horas, pero me es igual: voy a Nueva Zelanda, que es lo que importa, me largo del frío para aterrizar en el verano austral, cambio los guantes de piel y el gorro de lana por el bañador y las chancletas. Siempre me ha gustado la desconcertante sensación de volar hacia el hemisferio sur, de cambiar de estación con el truco mágico de un puñado de horas de […]

    ¡Me voy a Nueva Zelanda!

    Mañana vuelo a Nueva Zelanda. ¡Por fin! Sé que me espera una paliza aérea de más de 26 horas, pero me es igual: voy a Nueva Zelanda, que es lo que importa, me largo del frío para aterrizar en el verano austral, cambio los guantes de piel y el gorro de lana por el bañador y las chancletas. Siempre me ha gustado la desconcertante sensación de volar hacia el hemisferio sur, de cambiar de estación con el truco mágico de un puñado de horas de […]

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